Cuaderno de Interior…Febrero

Con la llegada del mes de febrero nos situamos en la mitad de la estación de Invierno. Ya han pasado seis semanas desde que empezó esta estación y le quedan otras seis semanas (aproximadamente) para dar paso a la primavera.

Febrero suele ser un mes en el que podemos experimentar distintas energías en conflicto. Por un lado, tu cuerpo puede sentirse preparado para recibir a la primavera. Los días van ganando más horas de luz y, combinados con temperaturas más agradables, prados con flores que invitan a pasear, nuestro estado de ánimo también se activa. Nos apetece salir al mundo.  Por otro lado, aunque sientas que ya has tenido suficientes días fríos y oscuros de invierno, tu cuerpo y tu mente todavía NECESITAN estas semanas de energía reparadora y pausada, de ritmos lentos. Así que pasar más tiempo en casa sigue siendo un plan bastante apetecible. 

Para este cuaderno me he inspirado en esta dualidad de Febrero: pausa y acción. Dos energías opuestas con las que puede que no sea fácil lidiar. Por eso, quiero recordarte que APROVECHES los días tranquilos y pausados que le quedan al invierno. Tu cuerpo y tu mente están reuniendo la energía que necesitan para todo el gran trabajo y crecimiento que tienen por delante durante todo el 2020. Con todo esto quiero decirte que es normal sentirse a medio gas, como que no acabas de tener el 100% de energía. La clave, como siempre, estaría en seguir escuchando a tu cuerpo y darle lo que necesita. Si necesita un paseo al aire libre, se lo damos. Si necesita pasar tiempo en casa, se lo damos. La escritura, como siempre, puede ser una buena manera de seguir dándole a tu mente y a tu cuerpo ese espacio para escucharse y cuidarse. 

Buen camino y buena escritura, 

Imagen de portada: Eric Nopanen by Unsplash

Metáforas de nuestro día a día

Los precios están por las nubes… La nueva contable ha traído aire fresco al grupo… Llegar hasta aquí fue toda una Odisea… Queremos romper el techo de cristal…Vamos a surfear esta ola… Mi confianza se ha roto… Nuestra relación va cuesta abajo… Me siento en las nubes… Hemos entrado en un callejón sin salida… No me queda ni una gota de paciencia… Me iluminó con sus consejos… Estás sembrando mal karma… Esto cuesta un ojo de la cara…

Seguro que en tu día a día has oído muchísimas de estas expresiones que acabas de leer, incluso las dices, piensas, las cantas o las escuchas en películas, en conversaciones con amigos, en el trabajo, con tu pareja, en canciones, etc. 

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Diarios Personales en la era Millennial

Empezaré preguntándote:

  • ¿Tuviste algún diario personal (por supuesto, secreto) cuando eras adolescente?
  • ¿Sigues escribiendo un diario personal?

Puede que si has respondido sí a la primera pregunta, tuvieras un diario con candado y llave. Y si has respondido afirmativamente a la segunda pregunta, seguramente el diario ya no necesite de un candado, sino que lo conservas en un lugar seguro en casa, lo tienes a mano, o va contigo en el bolso o mochila… Puede que nunca tuvieras un diario o que ya no lo uses. O tal vez, como muchos, uses las redes sociales como tu diario personal, tu ventana al mundo para compartir experiencias, sensaciones, opiniones… Porque si algo han conseguido las redes sociales es que nos han brindado un espacio virtual en el que sembrar nuestra vida narrativa.

¿Quieres comprobarlo?

  1. Escoge una red social en la que tengas un perfil.
  2. Elige a 2 contactos al azar y mira sus últimas 20 publicaciones. 
  3. ¿Podrías explicar su vida en los últimos seis meses?
  • Probablemente podrías responder que Marianita ha viajado a Bilbao y a Londres; que ha cambiado de corte de pelo 2 veces; que se indignó por la última convocatoria de elecciones; participó activamente en manifestaciones contra el cambio climático y que se ha sentido muy ilusionada con sus excursiones por la montaña junto a su grupo de amigos.
  • También podrías decir que Paquito ha ido a dos bodas; se ha separado de su novia; ha vuelto con su ex-novia; se ha separado definitivamente de su novia; se ha mudado de piso (a 30 kilómetros de donde vivía antes); ha salido bastante de marcha; se ha hecho runner; ha adoptado a un perrito a quien ha llamado Pumpy; ha viajado a Bremen, Edimburgo y Oslo; se hecho un tatuaje en el hombro y ha cambiado de trabajo.  

Y todo eso lo sabes porque ellos lo han escrito y compartido en sus redes sociales. Si miras tu perfil, seguramente también verás un pequeño esbozo de tu vida. Y es así porque las redes sociales se han convertido en un diario que registra cada actividad, viaje, exposición, concierto, comida familiar, reunión amigos, cambios físicos o geográficos, cambios vitales (relaciones de pareja, mudanzas, embarazos, nuevos trabajos, mascotas, etc…) que sucede en nuestra vida. Es decir, en el reflejo de toda una narrativa personal cuyos autores somos nosotros mismos. 

Una particularidad de esta nueva narrativa personal en la Era RRSS es la pérdida del “secretismo” que solía envolver la escritura de diarios personales. Antes, en la Era PRE-RRSS los diarios eran secretos, se escribían a mano y hasta podía llegar a usarse un lenguaje en clave. Pero hoy en día los diarios personales han cambiado su plataforma (del papel a la pantalla) y han abierto sus puertas. 

En octubre de 2018, Kate Douglas, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad Flinders (Australia) publicó un artículo acerca de un estudio piloto realizado sobre una muestra de adolescentes australianos y su narrativa personal en Instagram. El artículo es Do young people keep diaries anymore? : Instagram as life narrative ¿Mantienen los jóvenes diarios personales? Instagram como vida narrativa y puedes leerlo en Genesis Library (en inglés).

Sobre el estudio piloto de Kate Douglas

El trabajo de Douglas, publicado en un momento en que hay mucha negatividad alrededor del uso de las redes sociales por parte de los jóvenes, explora cómo éstos podrían estar usando Instagram como un medio de participación cultural. Douglas se muestra interesada en «conocer el ‘qué’, ‘cómo’ y ‘por qué’ del uso de Instagram por parte de los jóvenes: los textos narrativos personales producidos, qué motiva su redacción y cómo los jóvenes usan esta plataforma  para su narrativa de vida». 

El estudio contó con una muestra de 10 adolescentes entre 15 y 16 años (5 chicas y 5 chicos). Es una muestra bastante pequeña, aunque puede ser un buen punto de partida para seguir ampliando la investigación. Los encuestados fueron invitados a completar una encuesta cualitativa que les pide que reflexionen sobre su uso de Instagram como forma de llevar un diario.

Se ha escogido Instagram por ser una red que tiene la comunicación como una de sus funciones principales: un chat en vivo, los stories y también ofrece una página (potencialmente) estática para publicar, anotar y dejar fotografías que contarán una historia sobre sus vidas. 

Resultados relevantes del estudio

  • Los textos son personales, efímeros y relevantes para sus autores.  
  • La mayoría mantiene 2 cuentas: Una cuenta es para un público más amplio y otra cuenta es para un público más reducido o más “confiable”. Los textos narrativos personales que se hacen en cada una de las cuentas son diferentes.
  • Curación mediante el “borrado”: Algunos de ellos respondieron que borran fotos o publicaciones porque les resultan desactualizadas o embarazosas. Douglas comenta que  «las implicaciones del borrado son que se pueden borrar aspectos de la historia cultural de los jóvenes, lo que tiene consecuencias para las futuras culturas juveniles individuales y colectivas».
  • Publicación aleatoria: Los jóvenes encuestados dicen no seguir ningún criterio o norma para publicar. Al respecto, Douglas comenta que es poco probable que esas fotos, compartidas con sus iguales, sean verdaderamente al azar. 

Conclusión

Un estudio piloto pequeño como este solo puede arrojar resultados muy limitados, pero abre un camino para considerar los usos en las redes sociales por parte de los jóvenes como formas de expresión creativa y personal. Creo que sería muy interesante que se ampliara el estudio a otros países.

Sin duda, el concepto de privado-público es muy distinto en nuestros días. Y qué decir entre los jóvenes de hoy y generaciones anteriores. Pero hay algo que prevalece en ambas generaciones y es el deseo de expresarnos, conocernos, entendernos y entender el mundo a través de la escritura. Tal vez no se trate de limitar el uso y el acceso a las redes sociales sino de aceptar otro enfoque y es que los jóvenes usan las redes sociales de manera creativa para participar, construir y presentar diferentes aspectos del yo para sus contactos/círculo. 

La escritura personal es algo que la mayoría de las personas sienten el  “impulso” de hacer (aunque de manera diferente) en algún momento de sus vidas. Las redes facilitan a los jóvenes esa escritura y vemos cómo recurren a la  narrativa personal para conocerse, definirse, comprenderse, estrechar vínculos, ampliar conocimientos… Propósitos no muy distintos a los de los adultos o los que podíamos hacer los que escribíamos en nuestro diario personal (con su cierre de candado y llave).  

El estudio de Douglas me ha llevado a sembrar más preguntas: ¿Qué hallamos en hacer pública nuestra narrativa personal: una declaración, un manifiesto, una definición de nuestro yo ante los demás?, ¿es revolucionario mantener una escritura más privada y analógica (cuaderno + bolígrafo)?

Muchos jóvenes desean contar historias sobre sus vidas y compartir estas historias con los demás, sean sus iguales o “desconocidos virtuales” con quienes comparten afinidades, inquietudes, un momento histórico, valores, vivencias, referentes… Pero no solo lo hacen los jóvenes, la mayoría hemos sucumbido a narrar y narrarnos a través de redes sociales: Stories de Whatsapp, Instagram o FAcebook, posts en nuestros blogs, opinar en Twitter…

Tal vez todo sea más sencillo. La narrativa personal en las redes materializa que la tecnología si puede estar al servicio de las funciones más humanas: comunicarse, participar en la sociedad y conocerse. 

 

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Fuente citada: TEXT Special Issue 50, Life Writing in Troubled Times
eds Kate Douglas, Donna Lee Brien and Kylie Cardell, October 2018

 

¿Para qué practicar la escritura expresiva?

*Imagen portada de Hannah Jacobson en Unsplash

 

Y esto de la escritura expresiva, ¿en qué puede ayudarme?,

¿para qué practicarla?

Para conocerte mejor.

Para trabajar tu interior y así, fortalecer la autoestima y el autorespeto.

Para reconectar con tu pasión y así conectar con tu propósito en la vida.  

Para PARAR – REVISAR – CAMBIAR. Para saber lo que NO y lo que SÍ

Para tomarte una pausa, silenciar la rutina y pensamientos

Para tomar conciencia. De lo que sientes y cuándo lo sientes y ponerle nombre. De tus emociones, de tus expectativas, necesidades, de tu cuerpo, de lo que te rodea, de tus sueños, de tus sentidos, de lo que piensas mientras vives (aquí y ahora)

Para dar voz a tus emociones. Todas. Aunque algunas son incómodas, todas son útiles y te informan de algo necesario que tienes que hacer por ti.

Para liberarte, para descubrirte, para disfrutarte. Para reconocerte y reencontrarte contigo mismo/a.

Para detectar tus creencias limitantes y transformarlas en otras potenciadoras.

Para transformarte. Para cuidarte. Para quererte. Para aceptarte. 

Para empezar a mejorar tu vida.

En definitiva, para celebrarte.

 

©Texto Pilar LLompart. Safe Creative.