Cuaderno de…Junio

Junio ya está aquí.

Con Junio llegamos a la mitad del año, un momento idóneo para hacer balance del primer semestre y poner el foco en el resto del año hacia el que avanzamos.

Un nuevo mes que nos trae una nueva mirada. 

Con campos de espigas doradas, vientos cálidos

y noches de cielos azules. 

Las cigarras están a punto de volver a cantar.

En esta ocasión, quiero señalar dos eventos que suceden este mes:

el Solsticio de Verano

y

la Noche de San Juan

Ellos han sido mi brújula al diseñar el cuaderno de Junio.  Un balance de la mitad del año y un “liberarse”, “soltar” todo aquello que nos bloquea, estanca para avanzar hacia el resto del año. 

 

Descárgate el Cuaderno de Junio y explora todo lo que este mes te enseña y regala : Cuaderno de Interior Junio 2019

No rechaces los sueños

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No rechaces los sueños por ser sueños. 
Todos los sueños pueden 
ser realidad, si el sueño no se acaba. 
La realidad es un sueño. Si soñamos 
que la piedra es la piedra, eso es la piedra. 
Lo que corre en los ríos no es un agua, 
es un soñar, el agua, cristalino. 

La realidad disfraza 
su propio sueño, y dice: 
«Yo soy el sol, los cielos, el amor». 
Pero nunca se va, nunca se pasa, 
si fingimos creer que es más que un sueño. 
Y vivimos soñándola. Soñar 
es el modo que el alma 
tiene para que nunca se le escape 
lo que se escaparía si dejamos 
de soñar que es verdad lo que no existe. 

Sólo muere 
un amor que ha dejado de soñarse 
hecho materia y que se busca en tierra.

Pedro Salinas

Con este poema de Pedro Salinas te propongo reflexionar acerca de nuestros sueños y deseos. 

  • ¿Has rechazado sueños solo por ser sueños? | ¿Por qué los rechazaste?, ¿influyó algún suceso en tu vida o tal vez fueron las opiniones de otras personas?
  • Haz una lista con 10 sueños por cumplir. No censures la lista con la “razón” y la “lógica”. Como nos dice Salinas,Soñar es el modo que el alma tiene para que nunca se le escape lo que se escaparía si dejamos de soñar”… Sueña, sueña… Pueden ser viajes, aprendizajes nuevos, cambios en tu vida, en la casa…Conecta con tus sueños y plásmalos en el papel. 
  • Imagina que se cumplen los 3 primeros sueños que has escrito.¿Cómo te sientes?, ¿qué siente tu cuerpo al imaginarlo?, ¿sonríes?, ¿te emocionas?, ¿sientes un cosquilleo en el estómago?, ¿te sientes ilusionada? 
  • ¿Crees que los sueños tienen fecha de caducidad?, ¿tenemos un límite temporal para “cumplir sueños”? 
  • ¿De qué depende que se cumplan los sueños de tu lista? Puede ser una cuestión de actitud, de planificar un cambio, de una inversión económica o de tiempo…
  • ¿Qué le dirías a alguien que te dice que ya es demasiado tarde para que cumplas el sueño que ocupa el séptimo lugar en tu lista? ¿Aceptarías esa opinión sin más?

*Imagen: Daiga Dellaby

Poesía eres tú: escritura expresiva y poesía

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer

 

Bécquer tenía razón. Poesía eres tú. Y yo. Nosotros. Vosotros. Todos.

Uno de los géneros literarios que más “respeto” y resistencias ofrece. Cuando en los talleres propongo escribir un poema, los ojos de mis alumnos se abren, sus labios reprimen un resoplido y me atrevería a decir que hasta se preparan para una respuesta “simpática” de huida (confío en que no se les ocurra una respuesta de lucha jejeje).  

Sienten miedo e incomodidad. Y es normal, porque miran la poesía desde la creencia de que es necesaria una sensibilidad “especial”, una experiencia en la escritura, un “dominio” de la técnica lírica… Nunca he escrito un poema”, “no sé nada de métrica”, “no lo haré bien”, “creo que no voy a participar”, “no me va a salir nada”, “no soy creativa”, ...  En torno a la poesía existen muchas “leyendas”, pero sobre todo reina la de que no es apta para cualquiera. Sin embargo, la experiencia demuestra que la práctica de la poesía (pasar a la acción) es el mejor antídoto para desactivar la creencia de que solo unos pocos puedes escribir poesía. 

La poesía está más unida a nuestro lado emocional y profundo. Es un camino eficaz para conectar con una emoción, recuerdo, necesidad o deseo. Adentrarse en lo desconocido y la poesía lo es, para muchos/as, impone respeto y sí, algo de miedo. Pero ¿qué sería un curso de escritura expresiva sin experimentar ese miedo y ponernos a pruebaDesde la humildad y la empatía (porque yo también he transitado esas resistencias), les propongo (y a ti, si estás leyendo esta entrada) descubrir que la poesía no tiene ningún secreto salvo escribir con el corazón, sin pensar demasiado, dejando fluir las palabras, los espacios, las necesidades, los recuerdos, las emociones, tal y como aparezcan en la mente. La musicalidad, el ritmo, ya irán apareciendo. Ya habrá tiempo para “retocar” ese verso, para ir trabajando figuras retóricas, para ampliarlo o estilizarlo. 

Para “entrar” en el poema es importante seducir a la mente. ¿Y cómo lo hacemos? Con un disparador, un “inicio”, unas primeras palabras, una pregunta que despierta una emoción o recuerdo concreto… Y así, sí. Los versos sí fluyen. Libres y divertidos, melancólicos y desgarradores; ingeniosos o sencillos. Puede ser una anáfora como “No quiero…” la que nos guía o una pregunta “¿Qué te ha regalado el tiempo?” la que te conduce a un poema sobre tus recuerdos. Hay muchos ejemplos de ejercicios y no quiero extenderme en esta entrada. Lo importante es que el verso sea libre, sin normas métricas ni estéticas que cumplir. 

Verso libre, como lo es la mano y el corazón de quien escribe. 

No es magia, es libertad en estado puro. 

img_20180303_114521Si te atreves con la poesía terapéutica, te animo a que sigas este manual de Reyes Adorna y Jaime Covarsí, Poesía Terapéuticaen él se proponen 194 ejercicios para despertar y desarrollar la mirada poética. Puedes hacer uno al día o adaptarlos a tu disponibilidad. 

Me gusta recomendar este manual en todos mis talleres porque su estructura es muy sencilla y adaptable a cualquier persona (tenga experiencia o no con la composición lírica); es un manual ameno, práctico y que proporciona una herramienta de exploración personal muy valiosa y profunda. Recomiendo estos ejercicios a todo el que esté interesado en practicar la poesía, en desarrollarla o retomarla como guía de exploración personal. 

Mi experiencia

 

Mis primeros poemas nacieron con la adolescencia (junto al acné y una revolución interior). Lo mío siempre había sido la prosa; pero Bécquer me pareció una maravilla (volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos colgar…) El poeta sevillano fue mi muso durante un tiempo. Dedicaba odas o composiciones menores a “amores platónicos”, también escribía sobre anécdotas escolares. Recuerdo algunos poemas sobre elementos de la naturaleza (montañas, viento, pájaros, árboles…). Me convertí en la rapsoda de la clase (mi querida amiga Luisa, con quien me unen 25 años de amistad, hasta recuerda el título de esos poemarios). A través de esas rimas facilonas también desahogaba inquietudes, miedos, sueños, deseos, necesidades… Nunca lo escribí pretendiendo “explorar mi interior”, pero resulta que lo hacía. Entonces, llegaron los 18 años, la universidad, “salir al mundo”. Y todo lo que escribí quedó olvidado en uno de los cajones de mi escritorio. La vida exigía vivir. 

Retomé mis relaciones con la poesía hace un par de años y re-descubrí el placer de una escritura puramente emocional. En mi opinión, el poema es el instante, el “ahora”. Cuando he puesto en práctica la escritura de poemas en los talleres, os puedo asegurar que se han vivido los momentos más emotivos, intensos y creativos. Son un puente muy directo a las emociones de “ese momento”. Y con el paso del tiempo, taller tras taller, contemplo emocionada cómo esas “resistencias” y miedos iniciales de mis alumnos se han transformado en una apetencia por el poema, en hambre de poesía. 

Mi experiencia con los 194 ejercicios de poesía terapéutica: 

DataciónPoemas escritos (no totalmente a diario, a veces la vida necesita que vivas) desde el 3 de marzo al 11 de noviembre de 2018.

Mi hora elegida para escribirlos: Por la mañana o a primera hora de la tarde. Escribía tomando el primer café de la mañana o el último.

3 cuadernos, 3 poemarios. 194 poemas que hablan de mis emociones, de mis recuerdos, de mis sueños, de mis temores, de mis necesidades, de mi experiencia vital, de mis objetivos, de lo cotidiano y de lo extraordinario, de lo sutil a lo arrebatador, del silencio, del tiempo, de errores y aciertos… Una fotografía de mi interior a lo largo de siete meses, un retrato de una transformación vital (porque vaya si ha habido cambios en estos meses), un reto y un refugio inesperado. 

La poesía ha enriquecido mi interior y algo ha cambiado en mí. Ya no soy la misma. Me he reencontrado pero a la vez, me he transformado. Ha sido un reencuentro inesperado, desde luego. Siete meses en los que he construído, sentada en la mesa de la cocina, un instante íntimo e inigualable entre el papel, el bolígrafo y mis poemas. Diría que la poesía me ha brindado una habitación propia

Por eso te digo que poesía eres tú y te animo a que descifres su enigma. 

Remedios literarios…Emily Dickinson

Me gusta, de tanto en tanto, regalarle a mi cerebro lecturas de poemas.

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La antología bilingüe de Dickinson tiene un lugar en la biblioteca de casa desde hace ya algunos años. De esta poeta estadounidense se sabe solo lo que ella quiso que se supiera (hija de familia burguesa de Massachusets creció entre comodidades y privilegios); pero además de su gran talento para la lírica, destaca en su biografía un encierro voluntario que llevó a cabo a los 30 años.

Emily se rebeló contra los convencionalismos y optó por una vida ermitaña que no hizo sino engrosar su talento para la composición de versos (dejó un legado de 1800 poemas). Ya lo dijo ella “Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad“.

Pero a mí Emily me parece, sobre todo, una excelente exploradora del alma humana.  Sin que por ello necesitara explorar mundo o vivir experiencias. Lo asombroso de Dickinson es la plenitud de la palabra y del silencio. Cómo logra impactarnos con sus reflexiones, con sus versos, con la agudeza de su mirada.

Propuesta de ejercicio

Este poema, el 419 

Nos acostumbramos a la Oscuridad

Cuando se apaga la Luz—

Como cuando la Vecina sostiene la Lámpara

Para presenciar la Despedida—

Hay un momento—el Paso es titubeante

Por la novedad de la Noche—

Después—acostumbrados los Ojos a la Oscuridad—

Afrontamos el Camino—con firmeza—

Y así es en las más densas—Oscuridades—

Esas Noches de la Mente—

Cuando no hay Luna que nos dé un signo—

O Estrella—que salga—de ahí dentro.

Los más Valientes –avanzan a tientas—

Y a veces se dan contra un árbol

Directamente en la Frente—

Pero a medida que aprenden a ver—

O bien la Oscuridad se altera—

O algo en la vista

Se adapta a la Noche cerrada—

Y la Vida camina casi recta.

(Traducción: Amalia Rodríguez Monroy)

 

Tras su lectura, surgen preguntas. Te invito a que tomes papel y tinta y trates de responderlas:

¿Con qué conecto?, ¿he vivido una situación similar?, ¿qué opino al respecto de caminar a oscuras?, ¿qué le aconsejaría a alguien que está en una situación de “oscuridad”?, ¿qué te ilumina en noches así?, ¿qué te ayuda a avanzar y a caminar?, ¿cómo has aprendido a ver?

La poesía es un buen despertador de la creatividad.  

Al leer el poema, puede que conectes con momentos personales en los que has llegado  a sentir “esas noches de la mente” y en las que pese a la oscuridad has seguido dando pasos (avanzar), a pesar de chocar y caer (aprendizajes, lecciones, errores, fracasos, experiencias), has seguido levantándote y al final has podido aprender a ver en la oscuridad.