Ítacas

Este sencillo y precioso poema de Constantino Kavafis nos habla de Ítaca.

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca, 
desea que sea largo el camino, 
lleno de aventuras, lleno de conocimientos. 

A los Lestrigones y a los Cíclopes, 
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás, 
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta 
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta. 

A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si tu alma no los coloca ante ti.

Desea que sea largo el camino. 
Que sean muchas las mañanas estivales 
en que con qué alegría, con qué gozo 
arribes a puertos nunca antes vistos, 
deténte en los emporios fenicios, 
y adquiere mercancías preciosas, 
nácares y corales, ámbar y ébano, 
y perfumes sensuales de todo tipo, 
cuántos más perfumes sensuales puedas, 
ve a ciudades de Egipto, a muchas, 
aprende y aprende de los instruidos.

Ten siempre en tu mente a Ítaca. 
La llegada allí es tu destino. 
Pero no apresures tu viaje en absoluto. 
Mejor que dure muchos años, 
y ya anciano recales en la isla, 
rico con cuanto ganaste en el camino, 
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó. 
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

 

¿Qué es Ítaca?

Ítaca es el camino, Ítaca es la vida misma. La sabiduría que adquirimos a lo largo de nuestro camino y que vamos acumulando en nuestra mochila, lo que siempre llevamos con nosotros y a veces olvidamos que nos acompaña.

Vuelvo a este poema y hallo el rumbo. Y vuelve la calma.

Remedios literarios…Emily Dickinson

Me gusta, de tanto en tanto, regalarle a mi cerebro lecturas de poemas.

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La antología bilingüe de Dickinson tiene un lugar en la biblioteca de casa desde hace ya algunos años. De esta poeta estadounidense se sabe solo lo que ella quiso que se supiera (hija de familia burguesa de Massachusets creció entre comodidades y privilegios); pero además de su gran talento para la lírica, destaca en su biografía un encierro voluntario que llevó a cabo a los 30 años.

Emily se rebeló contra los convencionalismos y optó por una vida ermitaña que no hizo sino engrosar su talento para la composición de versos (dejó un legado de 1800 poemas). Ya lo dijo ella “Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad“.

Pero a mí Emily me parece, sobre todo, una excelente exploradora del alma humana.  Sin que por ello necesitara explorar mundo o vivir experiencias. Lo asombroso de Dickinson es la plenitud de la palabra y del silencio. Cómo logra impactarnos con sus reflexiones, con sus versos, con la agudeza de su mirada.

Propuesta de ejercicio

Este poema, el 419 

Nos acostumbramos a la Oscuridad

Cuando se apaga la Luz—

Como cuando la Vecina sostiene la Lámpara

Para presenciar la Despedida—

Hay un momento—el Paso es titubeante

Por la novedad de la Noche—

Después—acostumbrados los Ojos a la Oscuridad—

Afrontamos el Camino—con firmeza—

Y así es en las más densas—Oscuridades—

Esas Noches de la Mente—

Cuando no hay Luna que nos dé un signo—

O Estrella—que salga—de ahí dentro.

Los más Valientes –avanzan a tientas—

Y a veces se dan contra un árbol

Directamente en la Frente—

Pero a medida que aprenden a ver—

O bien la Oscuridad se altera—

O algo en la vista

Se adapta a la Noche cerrada—

Y la Vida camina casi recta.

(Traducción: Amalia Rodríguez Monroy)

 

Tras su lectura, surgen preguntas. Te invito a que tomes papel y tinta y trates de responderlas:

¿Con qué conecto?, ¿he vivido una situación similar?, ¿qué opino al respecto de caminar a oscuras?, ¿qué le aconsejaría a alguien que está en una situación de “oscuridad”?, ¿qué te ilumina en noches así?, ¿qué te ayuda a avanzar y a caminar?, ¿cómo has aprendido a ver?

La poesía es un buen despertador de la creatividad.  

Al leer el poema, puede que conectes con momentos personales en los que has llegado  a sentir “esas noches de la mente” y en las que pese a la oscuridad has seguido dando pasos (avanzar), a pesar de chocar y caer (aprendizajes, lecciones, errores, fracasos, experiencias), has seguido levantándote y al final has podido aprender a ver en la oscuridad. 

Septiembre

 

Vuelve Septiembre.

hannah-olinger-549280-unsplashSiempre vuelve. No debería ser ninguna novedad. Sin embargo, hay en este mes la misma energía de lo nuevo, de lo que empieza, de lo que se reanuda que también existe en el día de Año Nuevo.

Septiembre es una buena ocasión para recapitular, para hacer un balance y planear cómo queremos que sean los próximos meses.

Te propongo estas preguntas:

  • ¿Qué le quiero agradecer a estos primeros 8 meses del 2018?
  • ¿Qué quiero soltar, dejar ir?
  •  ¿Qué pequeña sabiduría me llevo de estos ocho meses?, ¿qué he aprendido de mí, de los demás, de la vida?
  • ¿Qué es lo que quiero aprender el resto de 2018?
  • ¿Estoy donde necesito estar? (para crecer, para conseguir mis objetivos, para sentirme mejor…)

 

Este ejercicio lo planteo a cada inicio de trimestre o estación; pero tú mismo/a, que ahora estás leyendo esta entrada, quizás sientas que quieres hacerlo en este momento. Si es así, manos a la obra. Todas las respuestas te darán información sobre ti y tus necesidades, sueños, objetivos… Puedes volver a releerlo en un mes o dos y evaluar si darías las mismas respuestas.

Por último, una propuesta de lectura de este poema de Journal Therapy de Kathleen Adams.

El poeta William Stafford escribía un poema cada mañana. Este lo escribió en diciembre de 1974 y nos invita a armarnos de paciencia, fortaleza y de la convicción de que algo sucede aunque parezca que nada está pasando. Nuestra vida está en continuo cambio y transformación, aunque no nos sea visible a simple vista.

 

Pregúntame algún día, cuando el río
se hiele, qué errores he cometido.
Pregúntame si lo que he hecho es mi vida.
Han venido otros lentamente a mi
pensamiento, algunos han intentado
ayudar o hacerme daño: pregúntame
si ha sido su amor más fuerte que el odio.

Escucharé lo que digas. Tú y yo
podemos volvernos y contemplar
el mudo río y esperar. Sabemos
que allí está la corriente, oculta; allí
idas y venidas desde muy lejos
mantienen la quietud, ante nosotros.
Lo que el río dice, eso es lo que digo.

 

¡Feliz entrada en Septiembre!