Cuaderno de Interior…Noviembre

Noviembre.

Con los árboles y sus ramas dejando ir una hoja tras otra. Árboles despidiéndose a cada instante de las hojas forjadas con las lluvias y los ritmos de la primavera, maduradas en verano y que una vez cumplida su misión, se van, sin dramas [solo comedias entretenidas 😉 ]. 

Las campañas Navideñas y las redes sociales nos empujan a dar por acabado el año, pero si observas la naturaleza, TODAVÍA resisten hojas en las ramas, los campos lucen verdes y esplendorosos, el agua del mar aún se da baños de cálido sol y tú, tú todavía tienes por delante 60 días. 

Que tu ritmo no lo marque un centro comercial o los “debería”

…comprar ya los regalos de Papa Noel/Reyes/amigo invisible

…comprar la lotería de Navidad

… decidir si salgo o no en Nochevieja o si me encierro en casa y no salgo hasta el día 3 de enero

…decidir el menú de Navidad/Nochevieja/Año Nuevo,

…sentir angustia porque “el año se me ha pasado volando y no he… (pon aquí lo que quieras)

...la ansiedad porque todo el mundo publica fotos en instagram/facebook de la decoración navideña que pondrán en sus casas y tú ni recuerdas dónde pusiste las cajas donde guardas toda la decoración navideña.

lamentarte porque “otro año más que pasa y no he cumplido ni uno de mis propósitos de año nuevo

…(pon aquí lo que quieras)

Puede que pienses «¡Qué exagerada es esta chica! Otra talibán de la slow-life» o que pienses «Pilar, ¿cómo has podido entrar en mi cabeza? Llevo pensando en eso mismo desde que vi el anuncio del catálogo de Juguettos en la TV o que Ikea me envió su catálogo de Navidad». 

Esto no es un discurso anti-consumista ni pro-déjalo todo para el último día.

Es tan solo una reflexión que comparto en esta (mi) bitácora virtual.

Pero ya que estoy, te diría que salgas a pasear al aire libre y observes que todavía hay hojas que resisten los primeros vientos fríos, las lluvias intermitentes y disfrutan de la luz solar más bonita del año (a mi juicio), la de otoño. Y que el ritmo de tu vida, TU VIDA, TU RITMO, lo dictes tú; no el (diábolico) marketing de los centros comerciales o publicaciones de desconocidos en redes sociales. 

Este cuaderno incluye:

  • Una reflexión sobre el “todavía”
  • 3 propuestas de escritura

Este cuaderno no va a cambiarte la vida, ni eliminar tus fuentes de malestar, ni catapultarte a una felicidad estratosférica ni convertirte en una persona exitosa y multimillonaria en un pis-pás. Pero quizás, solo quizás, pueda darte un espacio de encuentro contigo misma/o para que te observes, entiendas tu mente, te escribas, te conozcas y conectes con tus valores. Y eso, en el camino de la vida, es un buen punto de partida. 

Imagen portada: Annie Spratt / Fuente: Unsplash

Licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0

Pausa estival

El pasado jueves 18 tuvo lugar la última sesión del curso 2018/19 de las Sesiones Quincenales de Escritura de Interior.

Parece que fue ayer cuando esperaba nerviosa a los primeros participantes… y ya han pasado cuatro estaciones que he compartido junto a María, Antonia, Pep, Paquita, Cati, Toñy, Amina, María y Marga.

Arrancamos el 27 de septiembre, un jueves soleado y con la presencia de una pequeña rama de buganvilia presidiendo la mesa. Y pusimos punto y seguido otro jueves soleado y con galletas María (de toda la vida) sobre la mesa.

A lo largo de 16 sesiones, palabra a palabra, he podido compartir el camino al cambio, a la exploración de su interior y de su creatividad de todas las personas que han sido tan generosas abriendo su corazón, su mente, su dolor, sus deseos, sus aprendizajes… Las he visto florecer semana a semana y todas y cada una de ellas ha sembrado algo muy valioso en mí y sobre todo, en ellas.

El verano es el momento perfecto para bajar el ritmo, honrar la pausa, revisar y tomar otra perspectiva para regresar en septiembre con ilusión e ideas renovadas.

Un retiro de silencio que no significa inactividad, sino tan solo eso: SILENCIO On-LINE y VIVIENDO MÁS OFF-LINE.

Bon estiu!!!!  

 

*Imagen de PORTADA: Unsplash

Raíces

 

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“El arte de vivir es cambiar las hojas sin perder las raíces.”

Descubrí esta frase hace algunos años. La cacé al vuelo y no escribí a su autora/autor (si alguien lo conoce, por favor, compártelo en un comentario). 

En algunos talleres, la utilizo como puerta que nos introduce a las experiencias, a recuerdos familiares o de nuestra infancia; a todo lo que nos hizo crecer y construir nuestro presente.

Durante un paseo por la playa de Aucanada (al norte de la isla) ví tantas raíces sobresaliendo desde la tierra arañada por el mar, que me sentí empujada a contemplarlas. Presté atención a todas ellas, a cómo se comunican y entrelazan unas con otras, pensé en todas las tormentas que las habrán hecho más fuertes, me fijé en su color, en su tacto (rugoso y anciano) e imaginé su historia. 

¿Cómo es la narrativa que construimos alrededor de nuestras raíces?

Hace dos años me empeñé en recopilar en una libreta toda la información posible sobre mi familia materna. Necesitaba saber. Así de simple. Un día me dí cuenta que apenas sabía algo sobre mis abuelos. La única fuente de información viva y accesible es mi madre, así que fui a visitarla y la abordé con preguntas. Accedí a nombres y apellidos que desconocía que formaran parte de mi biografía; fechas; costumbres; también conocí más acerca de la personalidad de mis bisabuelas/os; descubrí que la familia ha sido un sistema eminentemente matriarcal; hombres y mujeres que siempre han trabajado la tierra y vivido de ella; anoté anécdotas y aprendizajes familiares… Sigo ampliando este Cuaderno de Raíces cuando “cazo” algún comentario referido a “tu abuela esto…”, “tu bisabuela eso…” y así voy recopilando historias que construyeron en un tiempo más lejano las raíces de la mujer que soy hoy. 

 

  Imágenes ©PilarLLompart. 

Jardín apalabrado: Narcisos amarillos

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©PilarLLompart. Un ramillete de nuevos comienzos.

 

Estos divertidos narcisos fueron un regalo. Llegaron sin florecer. El misterio de cuál sería su color formaba parte del obsequio. Quien me los regaló, una mujer de voz cantarina y mirada alegre, también me dijo¿Qué se le puede regalar a una mujer que cumple 40 años? Bombones y flores de invierno, ¡que son las más bonitas!“. Y añadió “Están a puntito, a puntito de florecer.

Lo hicieron. Florecieron al día siguiente y me regalaron 14 soles amarillos que me han acompañado durante un par de semanas.

La flor del narciso simboliza un nuevo comienzo. 

Dicen que al ser una de las flores que brotan al finalizar el invierno anuncia a las demás plantas y flores la llegada de la primavera

Estoy encantada con este “despertador” natural que me comunicará la llegada de la primavera 2020.

Ahora toca guardar los bulbos, cuidarlos hasta el próximo invierno y establecer con ellos un compromiso de cuidado, paciencia y amor en el proceso.  Como nieta de pagès, llevo engarzada en mi corazón una de las enseñanzas más importantes de quienes cultivan la tierra: Dejar que todo suceda. 

*Gracias, Amina.