Cuaderno de interior…Diciembre

Último mes del año 2019, último mes de la década 201…

Las luces ya decoran las calles de algunos municipios; hay casas que lucen abetos y la decoración navideña empieza a reclamar que la saquen de sus cajas para ser expuesta. El escenario se está preparando para despedir el año y también la década.  A algunas personas les encanta esta época del año; a otras, les genera ansiedad y sufrimiento todo este derroche de «espíritu fraterno». Hasta tal punto que desearían encerrarse en su casa día 20 de diciembre y no salir al mundo hasta el día 4 de enero. 

Personalmente, siempre he sido más de celebrar el Fin de Año/Año Nuevo que la Navidad. Y así he enfocado este último cuaderno. Con este Cuaderno de Diciembre he querido resaltar que termina un año y con él, una década en la que seguramente nos hemos transformado. ¿Cómo no van a dar para un cambio 10 años?: los teléfonos móviles han cambiado; la forma de ver la televisión también (HBO, Netflix…); el impacto de las RRSS en nuestras vidas-autoestima-privacidad-profesión-información; SIRI/ALEXA; la moda ha cambiado; viajar es más accesible aunque el turismo también se ha convertido en un problema; existen nuevos nichos de trabajo y están desapareciendo otros; los movimientos sociales como el feminismo y el ecologismo tienen muchísima repercusión; hay nuevas maneras de estudiar (online, streaming); los estilos musicales de hoy no son los que sonaban antes del 2010: del Waka-Waka de Shakira al DESPACITO 😉 (os invito a buscar recopilatorios musicales de esta década); los comercios pequeños han ido sustituyéndose por el comercio online; acceder a una vivienda es un problema: casas sin gente-gente sin casas; etc y etc.

Seguro que tú también has vivido un verdadero viaje de transformación a lo largo de esta década. 

 En el cuaderno también he querido resaltar la importancia de la ilusión por lo que empieza, por lo nuevo. En el Cuaderno he incluido:

  • Una propuesta sobre cómo abordar los propósitos de cara al nuevo año enfocada en los valores.
  • 2 propuestas de escritura para cerrar el 2019 y la década. 

Desde el presente, nuestro presente, volvemos la mirada atrás y con esa información, ponemos nuestro foco en el futuro. 

Como bien sabes, soy de las que cree en el TODAVÍA. Así que aunque el Cuaderno se publique hoy, todavía queda mucho mes por delante. Puedes ponerte con el cuaderno esta semana, los días de Navidad o la última semana del año. 

Te invito a que revises los anteriores cuadernos y descubras qué ha cambiado-terminado-empezado en ti mes a mes

Que disfrutes el cuaderno.

Puedes descargártelo aquí

Buen camino y buena escritura, 

Imagen portada: Unsplash

 

Las historias que nos definen

«Si la vida tiene una base, esa base es un recuerdo»

Virginia Woolf

¿Qué cimientos tiene nuestra narrativa personal?

Las personas somos seres narradores. Tú, que lees esto, tienes tu propia historia. Yo tengo la mía. Y tu historia es tuya y de nadie más. Y mi historia es mía, tan solo mía. La memoria, la experiencia, las palabras, las emociones… Edificamos nuestra identidad sobre recuerdos y lo hacemos de manera consciente y otras veces, inconscientemente. Repetimos y reelaboramos nuestra historia con las palabras. El lenguaje contiene lo que pensamos, nuestra cultura e idiosincrasia

Cada uno puede escoger su manera de relatar su vida. Elegimos enviar unos eventos al cajón de recordar y otros al cajón de olvidar. Pero ambos cajones, configuran nuestro yo. Hasta que un día decidimos conectar ambos cajones, lo de ahora y lo de anteayer, y reordenando nuestro pasado somos capaces de ver con claridad en nuestro presente. A mis 21 años, mi narrativa era completamente distinta de lo que fue a los 28, a los 33. Y a mis 40 te puedo asegurar que mi narrativa personal es muy distinta a las anteriores. Entre otras cosas, mi relato se ha vuelto más amable conmigo porque:

  • los errores son lecciones
  • las experiencias y los encuentros-desencuentros con personas han marcado y marcarán la dirección de mi historia
  • nunca y siempre han perdido fuerza contra el todavía en el que me siento.

Esta es mi narrativa de hoy. La de pasado mañana, quién sabe.

La vida (mi vida) que hay en mis cuadernos

No me considero una persona anclada en la nostalgia (soy más de mirar hacia el futuro), pero de tanto en tanto me gusta abrir mis viejos cuadernos. Sí, me gusta releer qué acaparaba mi atención y preocupación años atrás, o qué idea nació, qué propósito soñé o cumplí, cómo iba sorteando los diferentes eventos de mi vida, qué emociones dominaban más o menos y cómo las expresaba. Mis cuadernos también recogen eventos meteorológicos pues suele ser lo primero sobre lo que escribo cuando me siento a escribir 😉 : Llueve; Aún no ha salido el sol pero hace mucho viento; No ha parado de llover desde el domingo; Seguimos en plena ola de calor y estoy harta; El sol se esconde bajo las nubes grises, etc. Volviendo esa mirada atrás en el tiempo, puedo comprender mi presente y qué dirección sigo hacia el futuro; puedo ver cómo ha cambiado mi percepción de un suceso doloroso y cómo palabra a palabra he seguido avanzando en el camino de la vida, construyendo mi identidad, la Pilar quien soy hoy.  

Escritura para cultivar la narrativa personal

Animo a todas las personas que asisten a los talleres a que escriban un diario, aunque no escriban en él todos los días. Las animo a cultivar la escritura personal, la que nace de una necesidad interior de expresarse con la palabra; no con el objetivo de ser escritura publicada sino para conectar con quienes son en profundidad, para cuidarse dedicándose unos minutos de reflexión e intimidad, para que cultivando la escritura conecten su identidad y se sientan más libres.

Algunas personas son reacias a la escritura de diarios porque piensan: A) que eso exige escribir cada día y B) porque están convencidas de que no tienen nada interesante/importante que escribir. Otras, dicen “no tengo tiempo para ponerme a escribir”. Para quienes deseen explorar qué implica la escritura de un diario/cuaderno personal, os recomiendo este post de Narrativas y otras lunas en las que Lidia nos da 8 razones para escribir un diario y esas razones son miguitas de pan que marcan el camino de regreso a casa/identidad. 

Y ahora os voy a hablar de Elisabeth Gille. Por su nombre quizás no la conozcáis, pero a su madre sí. Elisabeth era hija de Irène Némirovsky, prolífica escritora ukraniana de origen judío y que falleció a los 39 años en el campo de concentración de Auschwitz. 

Elisabeth Gille 

Elisabeth Gille (París, 1937-1996) es la hija de Irène Némirovsky, escritora ukraniana y de Michel Epstein, ambos de origen judío. El matrimonio murió asesinado por los nazis en el campo de concentración de Auschwitz en 1942. Elisabeth Gille tenía entonces 5 años y su hermana Denise, 12.

Cuando Elisabeth y su hermana Denise se quedan huérfanas, sobreviven escondiéndose en casas de amigos de sus progenitores, y con ellas llevan siempre una maleta cargada de recuerdos de sus padres y de manuscritos de su madre, entre ellos, la novela inédita que cuando muchos años más tarde fue publicada en Francia consagró a Némirovsky como una de las grandes novelistas en francés del siglo XX, Suite francesaElisabeth Gille se dedicó profesionalmente a la escritura y la literatura durante toda su existencia. Fue traductora de novelas de ciencia ficción anglosajonas al francés y también trabajó como editora. Sin embargo no fue hasta 1992 cuando publicó su primer libro, Le mirador (El mirador), la biografía novelada de su propia madre.

Reescribir la identidad

En 1975, Denise y Elisabeth se armaron de valor y abrieron con recelo el cuaderno de tapas de cuero de su madre. Descubrieron asombradas que no se trataba de un diario sino de un manuscrito de una obra no publicada,  a la que su madre había titulado Suite Francesa. El valor de esta novela no es tan solo por el impecable estilo con el que se narra la ocupación francesa por parte de los nazis, sino porque constituye una lúcida crónica in situ de aquellos días. Poco antes de que la arrestaran, Irène seguía tomando notas de los duros acontecimientos en los que estaba inmersa y los sentimientos que todo esto le provocaba. La huida de Irène no solo fue física, sino también emocional. Escribiendo, huía del miedo, de la impotencia, de la incertidumbre.  

Ambas hermanas, descifraron y mecanografiaron la transcripción de la novela. La obra se publicó en 2004, con el título de Suite Francesa.  Cuando se publicó, Elisabeth ya había fallecido. Sin embargo, la hija pequeña de Irène había publicado unos años antes El mirador: biografía soñada de Irène Némirovsky. Elisabeth tenía cinco años cuando su madre murió y apenas pudo conocerla, pero logró captar su esencia en esa biografía gracias a las anécdotas que su hermana le explicó, correspondencia entre su madre y amigos; y publicaciones en prensa relacionadas con ella.

El mirador es una reconstrucción de la identidad materna y, en consecuencia, de la suya. Elisabeth Gille sueña las memorias de su madre desde el mirador de su propia memoria y de los rastros, escritos y no escritos, que la escritora dejó. En forma novelada y en primera persona, Gilles pone en boca de su madre toda su vida: la infancia judía en Kiev; los acontecimientos de la Revolución Rusa; el millonario exilio en el París de los felices años 20; la iniciación a la escritura y a la vida artística e intelectual; y la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y la barbarie de los campos de concentración nazis. Al mismo tiempo, El Mirador intercala fragmentos en primera persona sobre la infancia de Elisabeth y Denise. Dos biografías en una. 

«Octubre de 1991. Hace tiempo que la niña dejó de serlo. A la edad que ahora tiene, casi podría ser la madre de su madre, que tendrá eternamente treinta y nueve años. Ha hecho el largo viaje y ha evocado lo imposible de evocar. Ahora se dice: «A partir de este límite, nadie, ni siquiera sus hijas, puede seguirla.» Deja hablar a la Historia. » (p. 289)

En los Agradecimientos, Elisabeth escribe: 

«Doy sobre todo las gracias a mi hermana, Denise Epstein-Dauplé, sin cuya ayuda me habría sido imposible escribir este libro. No solamente exploró su memoria sino que realizó además un largo y laborioso trabajo de documentación ».  (p. 293)

Puedes leer más sobre el libro de Elisabeth Gille en esta entrada

El mirador está publicado por la Editorial Circe

 

No querer recordar no es lo mismo que olvidar

Me gustaría nombrar en este post la obra La guerra no tiene nombre de mujer escrita por la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexievich. Solía decirse que la Historia la escribían los vencedores; pero tal y como reza el título, para muchos la guerra no tiene rostro de mujer. Alexievich esculpe con su palabra a la mitad de la Historia que ha sido silenciada: la de las mujeres que participaron en la Segunda Guerra Mundial. No podemos ponerles rostro, pero Svetlana les da voz, les cede la palabra y ellas la toman con el mismo coraje con el que lucharon en la guerra.

«Además he recibido otra larga lista de nombres y teléfonos: Estarán encantadas de hablar contigo. Te estarán esperando. A ver si me explico: recordar asusta, pero no recordar es aún más terrible. Ahora entiendo por qué a pesar de todo ellas eligen hablar…»

Es difícil hallar belleza en este libro. El relato es crudo, violento e inhumano; y sin embargo cada testimonio te regala algo. Una sensación, una reflexión, un aprendizaje. Leerlo es un acto de justicia con la Historia, con las mujeres y las víctimas de cualquier guerra. 

Puedes leer la reseña completa aquí

Decía Alejandra Pizarnik «Nada más intenso que el terror de perder la identidad.» Para ello, mantengamos vivos los cimientos que construyen la mujer/hombre que somos hoy: nuestra memoria. Escribamos el testimonio de nuestra propia voz. 

Cuaderno de Interior…Noviembre

Noviembre…

Con los árboles y sus ramas dejando ir una hoja tras otra. Árboles despidiéndose a cada instante de las hojas forjadas con las lluvias y los ritmos de la primavera, maduradas en verano y que una vez cumplida su misión, se van, sin dramas [solo comedias entretenidas 😉 ]. 

Las campañas Navideñas y las redes sociales nos empujan a dar por acabado el año, pero si observas la naturaleza…TODAVÍA resisten hojas en las ramas, los campos lucen verdes y esplendorosos, el agua del mar aún se da baños de cálido sol y tú… Tú todavía tienes por delante 60 días. 

Que tu ritmo no lo marque un centro comercial o los “debería”…

…comprar ya los regalos de Papa Noel/Reyes/amigo invisible

…comprar la lotería de Navidad

… decidir si salgo o no en Nochevieja o si me encierro en casa y no salgo hasta el día 3 de enero

…decidir el menú de Navidad/Nochevieja/Año Nuevo,

…sentir angustia porque “el año se me ha pasado volando y no he…(pon aquí lo que quieras)

...la ansiedad porque todo el mundo publica fotos en instagram/facebook de la decoración navideña que pondrán en sus casas y tú ni recuerdas dónde pusiste las cajas donde guardas toda la decoración navideña.

lamentarte porque “otro año más que pasa y no he cumplido ni uno de mis propósitos de año nuevo

…(pon aquí lo que quieras)

Puede que pienses «¡Qué exagerada es esta chica! Otra talibán de la slow-life» o que pienses «Pilar, ¿cómo has podido entrar en mi cabeza? Llevo pensando en eso mismo desde que vi el anuncio del catálogo de Juguettos en la TV o que Ikea me envió su catálogo de Navidad». 

Esto no es un discurso anti-consumista ni pro-déjalo todo para el último día.

Es tan solo una reflexión que comparto en esta (mi) bitácora virtual.

Pero ya que estoy, te diría que salgas a pasear al aire libre y observes que todavía hay hojas que resisten los primeros vientos fríos, las lluvias intermitentes y disfrutan de la luz solar más bonita del año (a mi juicio), la de otoño. Y que el ritmo de tu vida, TU VIDA, TU RITMO, lo dictes tú; no el (diábolico) marketing de los centros comerciales o publicaciones de desconocidos en redes sociales. 

Este cuaderno incluye:

  • Una reflexión sobre el “todavía”
  • 3 propuestas de escritura

Este cuaderno no va a cambiarte la vida, ni eliminar tus fuentes de malestar, ni catapultarte a una felicidad estratosférica ni convertirte en una persona exitosa y multimillonaria en un pis-pás. Pero quizás, solo quizás, pueda darte un espacio de encuentro contigo misma/o para que te observes, entiendas tu mente, te escribas, te conozcas y conectes con tus valores. Y eso, en el camino de la vida, es un buen punto de partida. 

Descárgate aquí el Cuaderno de Interior Noviembre 2019

Imagen portada: Annie Spratt / Fuente: Unsplash

Licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0

Diarios Personales en la era Millennial

Empezaré preguntándote:

  • ¿Tuviste algún diario personal (por supuesto, secreto) cuando eras adolescente?
  • ¿Sigues escribiendo un diario personal?

Puede que si has respondido sí a la primera pregunta, tuvieras un diario con candado y llave. Y si has respondido afirmativamente a la segunda pregunta, seguramente el diario ya no necesite de un candado, sino que lo conservas en un lugar seguro en casa, lo tienes a mano, o va contigo en el bolso o mochila… Puede que nunca tuvieras un diario o que ya no lo uses. O tal vez, como muchos, uses las redes sociales como tu diario personal, tu ventana al mundo para compartir experiencias, sensaciones, opiniones… Porque si algo han conseguido las redes sociales es que nos han brindado un espacio virtual en el que sembrar nuestra vida narrativa.

¿Quieres comprobarlo?

  1. Escoge una red social en la que tengas un perfil.
  2. Elige a 2 contactos al azar y mira sus últimas 20 publicaciones. 
  3. ¿Podrías explicar su vida en los últimos seis meses?
  • Probablemente podrías responder que Marianita ha viajado a Bilbao y a Londres; que ha cambiado de corte de pelo 2 veces; que se indignó por la última convocatoria de elecciones; participó activamente en manifestaciones contra el cambio climático y que se ha sentido muy ilusionada con sus excursiones por la montaña junto a su grupo de amigos.
  • También podrías decir que Paquito ha ido a dos bodas; se ha separado de su novia; ha vuelto con su ex-novia; se ha separado definitivamente de su novia; se ha mudado de piso (a 30 kilómetros de donde vivía antes); ha salido bastante de marcha; se ha hecho runner; ha adoptado a un perrito a quien ha llamado Pumpy; ha viajado a Bremen, Edimburgo y Oslo; se hecho un tatuaje en el hombro y ha cambiado de trabajo.  

Y todo eso lo sabes porque ellos lo han escrito y compartido en sus redes sociales. Si miras tu perfil, seguramente también verás un pequeño esbozo de tu vida. Y es así porque las redes sociales se han convertido en un diario que registra cada actividad, viaje, exposición, concierto, comida familiar, reunión amigos, cambios físicos o geográficos, cambios vitales (relaciones de pareja, mudanzas, embarazos, nuevos trabajos, mascotas, etc…) que sucede en nuestra vida. Es decir, en el reflejo de toda una narrativa personal cuyos autores somos nosotros mismos. 

Una particularidad de esta nueva narrativa personal en la Era RRSS es la pérdida del “secretismo” que solía envolver la escritura de diarios personales. Antes, en la Era PRE-RRSS los diarios eran secretos, se escribían a mano y hasta podía llegar a usarse un lenguaje en clave. Pero hoy en día los diarios personales han cambiado su plataforma (del papel a la pantalla) y han abierto sus puertas. 

En octubre de 2018, Kate Douglas, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad Flinders (Australia) publicó un artículo acerca de un estudio piloto realizado sobre una muestra de adolescentes australianos y su narrativa personal en Instagram. El artículo es Do young people keep diaries anymore? : Instagram as life narrative ¿Mantienen los jóvenes diarios personales? Instagram como vida narrativa y puedes leerlo en Genesis Library (en inglés).

Sobre el estudio piloto de Kate Douglas

El trabajo de Douglas, publicado en un momento en que hay mucha negatividad alrededor del uso de las redes sociales por parte de los jóvenes, explora cómo éstos podrían estar usando Instagram como un medio de participación cultural. Douglas se muestra interesada en «conocer el ‘qué’, ‘cómo’ y ‘por qué’ del uso de Instagram por parte de los jóvenes: los textos narrativos personales producidos, qué motiva su redacción y cómo los jóvenes usan esta plataforma  para su narrativa de vida». 

El estudio contó con una muestra de 10 adolescentes entre 15 y 16 años (5 chicas y 5 chicos). Es una muestra bastante pequeña, aunque puede ser un buen punto de partida para seguir ampliando la investigación. Los encuestados fueron invitados a completar una encuesta cualitativa que les pide que reflexionen sobre su uso de Instagram como forma de llevar un diario.

Se ha escogido Instagram por ser una red que tiene la comunicación como una de sus funciones principales: un chat en vivo, los stories y también ofrece una página (potencialmente) estática para publicar, anotar y dejar fotografías que contarán una historia sobre sus vidas. 

Resultados relevantes del estudio

  • Los textos son personales, efímeros y relevantes para sus autores.  
  • La mayoría mantiene 2 cuentas: Una cuenta es para un público más amplio y otra cuenta es para un público más reducido o más “confiable”. Los textos narrativos personales que se hacen en cada una de las cuentas son diferentes.
  • Curación mediante el “borrado”: Algunos de ellos respondieron que borran fotos o publicaciones porque les resultan desactualizadas o embarazosas. Douglas comenta que  «las implicaciones del borrado son que se pueden borrar aspectos de la historia cultural de los jóvenes, lo que tiene consecuencias para las futuras culturas juveniles individuales y colectivas».
  • Publicación aleatoria: Los jóvenes encuestados dicen no seguir ningún criterio o norma para publicar. Al respecto, Douglas comenta que es poco probable que esas fotos, compartidas con sus iguales, sean verdaderamente al azar. 

Conclusión

Un estudio piloto pequeño como este solo puede arrojar resultados muy limitados, pero abre un camino para considerar los usos en las redes sociales por parte de los jóvenes como formas de expresión creativa y personal. Creo que sería muy interesante que se ampliara el estudio a otros países.

Sin duda, el concepto de privado-público es muy distinto en nuestros días. Y qué decir entre los jóvenes de hoy y generaciones anteriores. Pero hay algo que prevalece en ambas generaciones y es el deseo de expresarnos, conocernos, entendernos y entender el mundo a través de la escritura. Tal vez no se trate de limitar el uso y el acceso a las redes sociales sino de aceptar otro enfoque y es que los jóvenes usan las redes sociales de manera creativa para participar, construir y presentar diferentes aspectos del yo para sus contactos/círculo. 

La escritura personal es algo que la mayoría de las personas sienten el  “impulso” de hacer (aunque de manera diferente) en algún momento de sus vidas. Las redes facilitan a los jóvenes esa escritura y vemos cómo recurren a la  narrativa personal para conocerse, definirse, comprenderse, estrechar vínculos, ampliar conocimientos… Propósitos no muy distintos a los de los adultos o los que podíamos hacer los que escribíamos en nuestro diario personal (con su cierre de candado y llave).  

El estudio de Douglas me ha llevado a sembrar más preguntas: ¿Qué hallamos en hacer pública nuestra narrativa personal: una declaración, un manifiesto, una definición de nuestro yo ante los demás?, ¿es revolucionario mantener una escritura más privada y analógica (cuaderno + bolígrafo)?

Muchos jóvenes desean contar historias sobre sus vidas y compartir estas historias con los demás, sean sus iguales o “desconocidos virtuales” con quienes comparten afinidades, inquietudes, un momento histórico, valores, vivencias, referentes… Pero no solo lo hacen los jóvenes, la mayoría hemos sucumbido a narrar y narrarnos a través de redes sociales: Stories de Whatsapp, Instagram o FAcebook, posts en nuestros blogs, opinar en Twitter…

Tal vez todo sea más sencillo. La narrativa personal en las redes materializa que la tecnología si puede estar al servicio de las funciones más humanas: comunicarse, participar en la sociedad y conocerse. 

 

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Fuente citada: TEXT Special Issue 50, Life Writing in Troubled Times
eds Kate Douglas, Donna Lee Brien and Kylie Cardell, October 2018