Cuaderno de…Octubre

Al fin ha llegado el Otoño y todo invita a pausar el ritmo, a observar los cambios en nuestro alrededor y en nuestro interior.

La luz es más cálida y serena, las aves inician su migración, los sonidos van silenciándose hasta convertirse en rumores, los colores cambian su tonalidad, los árboles dejan ir hojas caducas y que ya han cumplido su función, para dejar espacio a lo nuevo que brotará en primavera…

El cuaderno de este mes de octubre habla de cambios, de dejar ir, de sembrar intenciones, de celebrar y agradecer lo cosechado en los primeros meses del año y en trasladar la pausa de la Naturaleza a nuestro interior.

Puedes descargártelo y compartirlo con quien creas que puede participar de este encuentro con uno/a mismo/a.

OTOÑO Cuaderno de Interior …OCTUBRE 2019

Buen camino, buena escritura y venturoso Octubre.

Imagen portada: Mott Roddaheaver (Unsplash)

Jardín apalabrado: La vid

 

Viñedos en Santa María del Camí (Camí de Passatemps)

 

Hace exactamente 6 años vendimié por primera vez. 

Para quien no ha participado en una vendimia puede que tenga la idea de una tarea tan ligera como acercarse a un árbol y tomar su fruto. Pero la vendimia requiere esfuerzo. Es una tarea tan ardua como ingrata. No hay nada glamuroso en ello. Para recoger la uva en un estado óptimo es mejor hacerlo con temperaturas suaves por lo que hay que madrugar bastante. Cuando el Sol aparece por el Este, tal vez llevas una hora y media con la espalda doblada y ya te has llevado alguna picadura de avispa o araña (y puede que no sean las últimas). Para cuando llegas a casa, solo quieres darle a tu cuerpo algo de descanso. Y aunque se comparte la vendimia con gente, apenas hay tiempo para hablar porque hay que ganarle tiempo al Sol y al menos yo, cuando terminaba la jornada solo tenía ganas de llegar a casa y reponer fuerzas. 

En esos días, mi abuelo hacía poco más de un mes que había fallecido y recuerdo que pensaba en él para tomar fuerzas cuando me atacaba el dolor en la espalda. Y sin embargo, vendimiar también aliviaba el dolor por su adiós. No he vuelto a vendimiar desde entonces. Pero beber vino no ha vuelto a ser lo mismo (sobre todo si veo “cosecha del 2013” jejeje). Pero no, no voy a soltar el discurso de «tuve que vendimiar para valorar cada sorbo de vino». Vendimié por dinero. Como veis, la motivación no tuvo nada de romanticismo por la cosecha. Pero me llevé mucho más que unos billetes. Todo el aprendizaje de aquellos días llegó mucho después (como suelen llegar las lecciones, dándole tiempo al tiempo).

He querido viajar en el tiempo a esa vendimia literal que hice, para honrar la llegada del otoño, la llegada de la cosecha de todo el esfuerzo y trabajo hecho a lo largo del año. La  Naturaleza se concede una pausa y nosotros también. Una pausa en la que hacemos balance de todo lo que hemos recogido en estos primeros 9 meses del año. 

Todo a nuestro alrededor está cambiando. Y si observas a la Naturaleza (la mejor brújula para el ánimo de las personas): verás una luz más cálida, temperaturas suaves, cambian los colores de los bosques, de la tierra y también el ambiente es más silencioso, las aves inician sus migraciones, los vientos soplan más fuertes….

La naturaleza necesita descansar, regresar despacio al interior de la tierra y poner una pausa. Nosotros también necesitamos despedirnos de lo que ha terminado, cerrar un ciclo y dejarlo atrás, para tomarnos una pausa y mirar nuestro interior. Soltar lo que ya no va con nosotros, lo que nos impide crecer, lo que nos daña o limita, para dejar espacio a que florezca algo nuevo y más vivo. Igual que hacen los árboles con sus hojas ya envejecidas y que han cumplido su función. Silenciarlo todo, para poder distinguir tu voz de la del ruido de redes sociales, influencers, consumismo, desencanto, enojo, miedos, obligaciones, rutinas, elecciones… Poner el foco en una misma y en lo que esperas de ti.  

Al igual que la naturaleza cambia, muere y renace, el otoño nos
invita a abrazar los cambios y a… 

…Salir a disfrutar de esta luz de otoño y sus suaves temperaturas. Pasear por bosques, por caminos llenos de hojas amarronadas, observar cómo ha cambiado la naturaleza de una semana a otra, descubrir qué sonidos han aparecido, cuáles ya no están; qué colores abundan ahora a tu alrededor… Agradecer lo disfrutado y aprendido en verano. Encontrar momentos de calma para ti y también para conectar con personas que nutran tu interior, haciéndote sentir bien con tu autenticidad; recuperar melodías que te abrazan…

En definitiva, abrazar y agradecer todo lo que se lleva y trae este Otoño.

 

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HONRAR EL FIN

HONRAR LOS FINALES

El pasado 30 de junio puse fin a la escritura de El Nido, mi novella (con 2 eles, una novela corta). Lo más común estos días es anunciar la publicación de libro pero no sería yo sin mis pequeños actos revolucionarios.

El Nido nació el verano de 2016 en forma de cuento. Lo presenté a un concurso literario, por aquello de aventurarme a vivir la experiencia. No ganó. Pero yo estaba tan contenta con él que creí que merecía crecer. 

Y creció y creció…

En 3 años, ese cuento y yo hemos cambiado. Él ha tenido 11 revisiones: ha cambiado de lengua; ha engrosado y perdido páginas; han aparecido nuevos personajes y también se han ido otros…

También hubo momentos de drama y terror:
·Se borraron de golpe 84 páginas. Logré recuperarlas. Pero a mi cuerpo el susto le duró un día más.
·Hace 8 meses el terabyte en el que guardaba sus copias y todo lo que llevo escribiendo en los últimos años, se estropeó: murió. Por suerte tenía una copia guardada en google drive.
De eso aprendí que lo más importante no lo había perdido: mi capacidad de creación. Y tiré palante. ¿Qué otra cosa podía hacer?


En 3 años me alejé y acerqué muchas veces. A veces me podía la ansiedad por terminar y otras, sentía una profunda apatía que en realidad enmascaraba que lo escrito sacaba mucho dolor de mi interior. Otras muchas sentía que no quería acabarlo, me sentía muy cómoda viviendo en el nido de ese cuento. Pero había que terminarlo.

Toda historia necesita un fin para que sea posible que otras empiecen.

En estos 3 años también he escrito 11 cuentos y 16 relatos. Y he empezado 3 novelas que también empiezan a reclamar su evolución y FIN.

El Nido es una novela familiar. Habla de la memoria, del olvido, de la familia, de saber soltar, y de los instantes que marcan una vida y un hogar. No es un drama, tampoco comedia. No es autobiográfica, pero inevitablemente hay mucho de mí en ella. Es realismo mágico y todo lo que he querido que sea desde la libertad creativa.

Ahora toca reflexionar sobre si me lanzo a publicarla o no. La publicación nunca ha sido mi objetivo, yo lo único que he querido siempre es vivir escribiendo no vivir de la escritura. Porque lo hago desde niña y me siento viva y más yo misma que con otra cosa en el mundo. Por eso, la auténtica satisfacción es haberle dado un cierre a un cuento que me escribí a mí misma.

Con estas líneas aquí publicadas tan solo quería ponerle un FIN simbólico, reivindicar los cierres, los que liberan y te hacen sentir viva para seguir caminando.

*Imágenes propiedad de Pilar LLompart. No se autoriza reproducción sin permiso. 

Pausa estival

El pasado jueves 18 tuvo lugar la última sesión del curso 2018/19 de las Sesiones Quincenales de Escritura de Interior.

Parece que fue ayer cuando esperaba nerviosa a los primeros participantes… y ya han pasado cuatro estaciones que he compartido junto a María, Antonia, Pep, Paquita, Cati, Toñy, Amina, María y Marga.

Arrancamos el 27 de septiembre, un jueves soleado y con la presencia de una pequeña rama de buganvilia presidiendo la mesa. Y pusimos punto y seguido otro jueves soleado y con galletas María (de toda la vida) sobre la mesa.

A lo largo de 16 sesiones, palabra a palabra, he podido compartir el camino al cambio, a la exploración de su interior y de su creatividad de todas las personas que han sido tan generosas abriendo su corazón, su mente, su dolor, sus deseos, sus aprendizajes… Las he visto florecer semana a semana y todas y cada una de ellas ha sembrado algo muy valioso en mí y sobre todo, en ellas.

El verano es el momento perfecto para bajar el ritmo, honrar la pausa, revisar y tomar otra perspectiva para regresar en septiembre con ilusión e ideas renovadas.

Un retiro de silencio que no significa inactividad, sino tan solo eso: SILENCIO On-LINE y VIVIENDO MÁS OFF-LINE.

Bon estiu!!!!  

 

*Imagen de PORTADA: Unsplash