Diarios Personales en la era Millennial

Empezaré preguntándote:

  • ¿Tuviste algún diario personal (por supuesto, secreto) cuando eras adolescente?
  • ¿Sigues escribiendo un diario personal?

Puede que si has respondido sí a la primera pregunta, tuvieras un diario con candado y llave. Y si has respondido afirmativamente a la segunda pregunta, seguramente el diario ya no necesite de un candado, sino que lo conservas en un lugar seguro en casa, lo tienes a mano, o va contigo en el bolso o mochila… Puede que nunca tuvieras un diario o que ya no lo uses. O tal vez, como muchos, uses las redes sociales como tu diario personal, tu ventana al mundo para compartir experiencias, sensaciones, opiniones… Porque si algo han conseguido las redes sociales es que nos han brindado un espacio virtual en el que sembrar nuestra vida narrativa.

¿Quieres comprobarlo?

  1. Escoge una red social en la que tengas un perfil.
  2. Elige a 2 contactos al azar y mira sus últimas 20 publicaciones. 
  3. ¿Podrías explicar su vida en los últimos seis meses?
  • Probablemente podrías responder que Marianita ha viajado a Bilbao y a Londres; que ha cambiado de corte de pelo 2 veces; que se indignó por la última convocatoria de elecciones; participó activamente en manifestaciones contra el cambio climático y que se ha sentido muy ilusionada con sus excursiones por la montaña junto a su grupo de amigos.
  • También podrías decir que Paquito ha ido a dos bodas; se ha separado de su novia; ha vuelto con su ex-novia; se ha separado definitivamente de su novia; se ha mudado de piso (a 30 kilómetros de donde vivía antes); ha salido bastante de marcha; se ha hecho runner; ha adoptado a un perrito a quien ha llamado Pumpy; ha viajado a Bremen, Edimburgo y Oslo; se hecho un tatuaje en el hombro y ha cambiado de trabajo.  

Y todo eso lo sabes porque ellos lo han escrito y compartido en sus redes sociales. Si miras tu perfil, seguramente también verás un pequeño esbozo de tu vida. Y es así porque las redes sociales se han convertido en un diario que registra cada actividad, viaje, exposición, concierto, comida familiar, reunión amigos, cambios físicos o geográficos, cambios vitales (relaciones de pareja, mudanzas, embarazos, nuevos trabajos, mascotas, etc…) que sucede en nuestra vida. Es decir, en el reflejo de toda una narrativa personal cuyos autores somos nosotros mismos. 

Una particularidad de esta nueva narrativa personal en la Era RRSS es la pérdida del “secretismo” que solía envolver la escritura de diarios personales. Antes, en la Era PRE-RRSS los diarios eran secretos, se escribían a mano y hasta podía llegar a usarse un lenguaje en clave. Pero hoy en día los diarios personales han cambiado su plataforma (del papel a la pantalla) y han abierto sus puertas. 

En octubre de 2018, Kate Douglas, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad Flinders (Australia) publicó un artículo acerca de un estudio piloto realizado sobre una muestra de adolescentes australianos y su narrativa personal en Instagram. El artículo es Do young people keep diaries anymore? : Instagram as life narrative ¿Mantienen los jóvenes diarios personales? Instagram como vida narrativa y puedes leerlo en Genesis Library (en inglés).

Sobre el estudio piloto de Kate Douglas

El trabajo de Douglas, publicado en un momento en que hay mucha negatividad alrededor del uso de las redes sociales por parte de los jóvenes, explora cómo éstos podrían estar usando Instagram como un medio de participación cultural. Douglas se muestra interesada en «conocer el ‘qué’, ‘cómo’ y ‘por qué’ del uso de Instagram por parte de los jóvenes: los textos narrativos personales producidos, qué motiva su redacción y cómo los jóvenes usan esta plataforma  para su narrativa de vida». 

El estudio contó con una muestra de 10 adolescentes entre 15 y 16 años (5 chicas y 5 chicos). Es una muestra bastante pequeña, aunque puede ser un buen punto de partida para seguir ampliando la investigación. Los encuestados fueron invitados a completar una encuesta cualitativa que les pide que reflexionen sobre su uso de Instagram como forma de llevar un diario.

Se ha escogido Instagram por ser una red que tiene la comunicación como una de sus funciones principales: un chat en vivo, los stories y también ofrece una página (potencialmente) estática para publicar, anotar y dejar fotografías que contarán una historia sobre sus vidas. 

Resultados relevantes del estudio

  • Los textos son personales, efímeros y relevantes para sus autores.  
  • La mayoría mantiene 2 cuentas: Una cuenta es para un público más amplio y otra cuenta es para un público más reducido o más “confiable”. Los textos narrativos personales que se hacen en cada una de las cuentas son diferentes.
  • Curación mediante el “borrado”: Algunos de ellos respondieron que borran fotos o publicaciones porque les resultan desactualizadas o embarazosas. Douglas comenta que  «las implicaciones del borrado son que se pueden borrar aspectos de la historia cultural de los jóvenes, lo que tiene consecuencias para las futuras culturas juveniles individuales y colectivas».
  • Publicación aleatoria: Los jóvenes encuestados dicen no seguir ningún criterio o norma para publicar. Al respecto, Douglas comenta que es poco probable que esas fotos, compartidas con sus iguales, sean verdaderamente al azar. 

Conclusión

Un estudio piloto pequeño como este solo puede arrojar resultados muy limitados, pero abre un camino para considerar los usos en las redes sociales por parte de los jóvenes como formas de expresión creativa y personal. Creo que sería muy interesante que se ampliara el estudio a otros países.

Sin duda, el concepto de privado-público es muy distinto en nuestros días. Y qué decir entre los jóvenes de hoy y generaciones anteriores. Pero hay algo que prevalece en ambas generaciones y es el deseo de expresarnos, conocernos, entendernos y entender el mundo a través de la escritura. Tal vez no se trate de limitar el uso y el acceso a las redes sociales sino de aceptar otro enfoque y es que los jóvenes usan las redes sociales de manera creativa para participar, construir y presentar diferentes aspectos del yo para sus contactos/círculo. 

La escritura personal es algo que la mayoría de las personas sienten el  “impulso” de hacer (aunque de manera diferente) en algún momento de sus vidas. Las redes facilitan a los jóvenes esa escritura y vemos cómo recurren a la  narrativa personal para conocerse, definirse, comprenderse, estrechar vínculos, ampliar conocimientos… Propósitos no muy distintos a los de los adultos o los que podíamos hacer los que escribíamos en nuestro diario personal (con su cierre de candado y llave).  

El estudio de Douglas me ha llevado a sembrar más preguntas: ¿Qué hallamos en hacer pública nuestra narrativa personal: una declaración, un manifiesto, una definición de nuestro yo ante los demás?, ¿es revolucionario mantener una escritura más privada y analógica (cuaderno + bolígrafo)?

Muchos jóvenes desean contar historias sobre sus vidas y compartir estas historias con los demás, sean sus iguales o “desconocidos virtuales” con quienes comparten afinidades, inquietudes, un momento histórico, valores, vivencias, referentes… Pero no solo lo hacen los jóvenes, la mayoría hemos sucumbido a narrar y narrarnos a través de redes sociales: Stories de Whatsapp, Instagram o FAcebook, posts en nuestros blogs, opinar en Twitter…

Tal vez todo sea más sencillo. La narrativa personal en las redes materializa que la tecnología si puede estar al servicio de las funciones más humanas: comunicarse, participar en la sociedad y conocerse. 

 

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Fuente citada: TEXT Special Issue 50, Life Writing in Troubled Times
eds Kate Douglas, Donna Lee Brien and Kylie Cardell, October 2018