Contar el desorden

Cuando todo esto termine, nada será como antes.

Seguro que estos días has oído o leído mucho esta frase. Incluso puede que hasta te la hayas dicho a ti mismo/a. Cada día cambia algo de fuera (nuevas medidas políticas, cifras, cambio de horarios…) y también suceden cambios dentro de uno mismo (otra mirada, otra manera de pensar o de vivir, decisiones que tomar…). 

Hace diez días corrí a escribir esta entrada. Ahora la releo y pienso “¡Qué asustada estabas!”. En ella trataba de enviar un mensaje de esperanza mientras al mismo tiempo enviaba un mensaje de que era normal sentirse descolocado. Incluso nombraba a la pandemia. Hoy no me apetece hacerlo. Días después, te confieso que escribir este  post me ha llevado su tiempo. He necesitado procesar, aceptar, asimilar…reconstruir…ordenar… A ratos, mi cabeza sigue embotada y a veces, se siente como en un cuento…

Y así te lo voy a contar…

…Un día, de repente, apareció en el salón de mi casa un mago que con un brusco movimiento de manos provocó un huracán que abrió todas las ventanas y puertas. Volaron libros, sillas, objetos de decoración, papeles… En un abrir y cerrar de ojos, mi casa y mi vida estaban completamente desordenadas. Y aunque en la realidad nada se había movido, sentí que mi casa y mi vida habían salido volando, cayendo en otro lugar que no lograba identificar cuál era. No era Dorothy buscando OZ. Pero tampoco sé si era yo. Tenía la cabeza demasiado embotada como para pensar con claridad. Necesita asimilar muchos cambios… Y eso requiere tiempo. En ese desorden físico y emocional, me fui encontrando a aliados que me ayudaron a integrar lo que sucedía (fuera y dentro), para recuperar el equilibrio. Aliados pueden ser tu pareja, familia, amigos que respetan silencios y se comunican desde la empatía y el humor (no compartiendo infoxicación); vecinos que regalan sonrisas cómplices y comparten aplausos a las 20hrs en el balcón; encontrarte a otras tejedoras de palabras (abrazo enorme a Lidia y a María 😉 ) que te ofrecen lana de colores y dos agujas/varitas mágicas; personal de supermercados y panaderías, personal sanitario; amigos que comparten abiertamente cómo se sienten y nos vamos apoyando los unos a los otros; gorriones que cantan (les oigo cantar cada vez más y más fuerte) y flores que brotan y me llevan por un instante a la alegría de la primavera de la Tierra. Y gracias a todos ellos fui dándome cuenta de mis propios recursos internos para alcanzar el equilibrio: escribir, crear, el humor, la esperanza, la memoria biográfica (ya he pasado por otros momentos parecidos y logré salir adelante), recordar a mis abuelos y pensar en cómo lo gestionarían ellos… 

Y poco a poco, a mi ritmo, con mis silencios… Fui reconstruyendo un nuevo equilibrio y cada día se convirtió en un pasito más que me fue acercando al final del cuento. Un final que dijo así < …Y vivió feliz hasta que…>. Porque sé que la calma será algo temporal (la vida así me lo ha mostrado), porque sé que ese mago puede regresar y desordenarlo todo en el momento más inoportuno/oportuno… Y sé que volveré a encontrar aliados y encontraré recursos en mi interior para recuperar el equilibrio interior.   

Puede que tras leer este cuento, puedas imaginar o escribir el tuyo. 

Hay algo obvio: mucho de lo que dimos por seguro/estable/cierto se ha evaporado. Como seguramente nos ha sucedido en otras etapas de nuestra vida y no solo a cada uno de nosotros, sino también a nivel global (crisis económicas, conflictos bélicos…). Cada uno lo estará gestionando como bien pueda o sepa. Tal vez esta parada obligada te está obligando a ver algo que no quieres ver o no veas nada porque todavía tienes la cabeza distraída, asimilando… Todos tenemos nuestros propios ritmos y hay que ser prudentes y respetuosos con los ritmos y procesos de los demás. Ni imponer un optimismo obligado que dista mucho de la empatía, ni tampoco apabullar con un derrotismo/alarmismo extremo. Es un momento incómodo y desagradable y no se puede negar esa incomodidad, como tampoco podemos apartar la mirada a lo hermoso que está surgiendo: solidaridad, cooperación, unión, mayor comunicación, cambio de conciencia sobre el ritmo o estilo de vida que llevamos, cambio de valores, iniciativas sociales de apoyo…

Tal vez en estos días te estás acordando de algo que te ayudó en el pasado para superar una situación complicada, o te vienen a la memoria consejos de tus abuelos o frases que ellos solían repetir, también de tus padres…  Toda esa memoria emocional que hay en ti, te proporciona recursos para gestionar estos cambios. 

La tierra se transforma, la realidad también… Y de todo ello surge algo nuevo.

HILANDO EL DESORDEN

Unos tejedores de palabras

Lidia Luna Narrativas y otras lunas

María Sánchez  Lápiz,papel y tierra

José María Rodríguez

...y yo misma nos hemos unido para crear un espacio abierto a la participación de todos vosotros en este blog:

HILANDO EL DESORDEN:  Narrativas reparadoras en tiempos difíciles 

Hilando el desorden es un espacio de encuentro para todas las personas que deseen compartir sus historias, sus saberes; todo aquello que te ha ayudado en estos momentos puede ser valioso para otras personas, para ti en el futuro.

Es un blog moderado para mantener el orden, abierto a cualquiera que desee participar. Por favor, deja tu texto en los comentarios y en cuanto lo revisemos lo haremos público. Decide, también, si quieres firmar con tu nombre o prefieres que sea anónimo. Lo único que te pedimos es que compartas información verídica y constructiva.

  • Para compartir cómo estás viviendo esta situación, a qué otra situación del pasado te está recordando y cómo lograste salir adelante…
  • Para compartir lo que sientes (miedo, incertidumbre, soledad…), expresarlo, sacarlo de tu interior y poder, a partir de ahí, procesarlo de otra manera, aliviar el peso…
  • Para comunicarte con otras personas. Leyendo = escuchar. 
  • Para sentir que no caminamos solos, que entre todos nos damos apoyo a través de palabras, compartiendo experiencias
  • Para sentirte libre de expresar lo que sientes. 

 

Vamos a seguir hilando este desorden con la esperanza de tejer algo nuevo más fuerte, más sostenible, más ilusionante y lleno de lo mejor del ser humano. 

Buen camino, buen hilar y buena escritura,

Imágenes: 

  • Portada: Elia Manero ¡Gracias!
  • Imagen post hilos: Chris Barbalis , fuente Unsplash

 

La sabiduría de la incertidumbre: silencio y emociones

Escribo estas líneas con un país completamente paralizado por esta pandemia. El título puede pecar de pretencioso. Aún no nos ha dado tiempo a asimilar ni a reaccionar a lo que supone esta crisis sanitaria y ya estoy yo aquí hablando de sabidurías, incertidumbres, silencio, emociones…

Estos son momentos excepcionales en los que la prudencia y la sensatez, son las mejores aliadas. No os negaré que han sido días difíciles de: toma de decisiones, de gestionar incertidumbre y frustración. 

Me gustaría aprovechar esta plataforma que me permite el blog para compartir con quien lea esto un mensaje que he trasmitido a mis talleristas y que me ha apetecido plasmarlo aquí también: 

En estas semanas, las emociones – todas – son absolutamente necesarias y está bien sentirlas. «¡Qué fácil y bonito suena decirlo!», puedes pensar. Lo sé, y te doy mi palabra que lo entiendo: 

· · Está bien sentir miedoporque nos mueve a protegernos y a proteger a nuestros familiares, amigos, vecinos, nuestros mayores y nuestros conciudadanos cuyas circunstancias les hacen vulnerables…; porque nos mueve a organizarnos de la mejor manera para tirar adelante estos quince días (por el momento) y gestionar la supervivencia. El miedo también nos empuja a buscar ayuda en otras personas y darnos apoyo. 

· · Está bien sentir sorpresa/incredulidad... porque esto es una situación nueva, distinta, inesperada. Nos rompe la rutina de una manera radical: teletrabajo; trabajo presencial al que no puedes negarte; niños sin cole; niños en casa; personas mayores a las que atender… Puede que a algunos nos lleve días llegar a asimilar lo que supone esta situación, porque sencillamente todavía estamos asimilándola, como si en algún momento todo fuese una película de la cual despertar.

· · Está bien sentir tristeza… Hemos tenido que abandonar /posponer/cancelar planes (tal vez viajes, bodas, talleres, exámenes de oposiciones, un nuevo trabajo que habías conseguido, eventos, loquesea); quizás hemos invertido mucho tiempo en algún proyecto o loquesea, y ahora hay que renunciar a ello, dejarlo ir.

· · Está bien sentir enfado… Por todo lo que no podemos hacer, porque no está en nuestras manos esta situación, no la podemos controlar y eso nos puede generar impotencia y frustración… Porque, no vamos a negarlo, este tipo de situaciones pueden sacar «the dark side» de cada uno: egoísmo (entrar en un supermercado y arrasar con todo lo que veas sin pensar en dejar algo para los demás); irte de vacaciones a tu casa de veraneo, sin pensar en que puedes trasmitir el virus; reunirte con tu grupo de amigos para tomar unas cervezas «Bah, total, ¿qué me puedes pasar a mí?».

Son emociones incómodas, pero todas ellas SON NECESARIAS para que nuestra mente pueda gestionar esta situación totalmente nueva e inesperada.

No digo que tengas que sentirlas todas o que con solo pensar «Está bien sentir miedo», este desaparecerá. Lo que quiero decir es que lo mejor que puedes hacer por ti es darle espacio a tus emociones para que aparezcan y desde ahí, podrás gestionarlas de una manera adecuada. Y si tienes a alguien a mano con quien compartirlas y buscar apoyo, mejor. Si las reprimes, si no las miras de cara… Acabarán saliendo en forma de ansiedad, búsqueda compulsiva de información, alarmismo, negatividad… 

Mantén tu mente ocupada, pero no te desocupes de tus emociones. Ellas te avisan de algo, y de algo que necesitas mucho. 

Me gusta pensar que además de las que os he citado, esta situación también puede sacar lo mejor de cada uno:

  • Compañerismo
  • Apoyo de unos a otros
  • Gratitud
  • Solidaridad
  • Generosidad
  • Altruismo
  • Fe / Esperanza en que lograremos superar esta situación
  • Fortaleza
  • Una conciencia de que nada es seguro
  • Actitud resolutiva (cuando dentro de un tiempo miremos hacia atrás, sentiremos orgullo de cómo logramos gestionarlo)
  • Creatividad: para organizar nuevas rutinas, distintas maneras de pasar el tiempo en casa…
  • Optimismo
  • Un sentimiento de protección hacia los más vulnerables
  • Empatía
  • Y humor. ¡Qué bienvenido es el humor en estas situaciones!
  • Y muchos más: tiempo en familia, TIEMPO para ti, descubrir lecturas o nuevas recetas de cocina, limpiar armarios, hacer esa tarea pendiente que tanto se te resiste…
  • (AÑADE AQUÍ LO QUE CONSIDERES TÚ)

En estos días en los que la gestión del TIEMPO es tan importante, os invito a manteneros ocupados con lo que os aporte calma, cada uno ya sabe lo que es: ordenar armarios, ponerse al día de lecturas pendientes, ver pelis/series, pasar tiempo con familiares, jardinería, origami, cocinar, yoga, SILENCIO.

🌸 Puede seros muy útil un diario emocional, de cómo vas viviendo/sintiendo estos días… Plasmar tus inquietudes y pensamientos en el papel ayuda a sobrellevarlo y cuando todo esto pase (porque terminará), relee lo que has escrito y verás cómo de una situación tan crítica han emergido nuevas ideas, planes, tu orden de valores ha cambiado, una nueva mirada o una nueva manera de hacer las cosas…

Y ya por último…

Pedracor 13 de marzo 2020

Ayer salí a pasear sola por la montaña. Saqué a pasear mis miedos, mi incertidumbre, mi «cómo afronto un parón laboral de semanas…». Con el decreto de estado de alarma o con el devenir de las circunstancias no sé cuándo podré volver a hacerlo con normalidad y le quise regalar a mi cuerpo algo de movimiento y aire puro. Me encontré este pedracor. Me apareció en mitad del camino, de verdad. Adoro este tipo de sincronicidad. Esta vez no lo cogí. Lo dejé para que otros también puedan descubrirlo, encontrarlo, verlo… No, esta vez no he querido sentirme egoísta y quedármelo. Quién sabe si lo volveré a encontrar en próximos paseos o si a alguien también le habrá podido inspirar más confianza o una sonrisa simpática.

No te conozco, no conozco tus circunstancias, ni tú las mías; pero estamos juntos en esto como ciudadanos del mismo país y del mismo mundo. Este post es mi manera de compartir mi vulnerabilidad con vosotros y también, un mensaje de apoyo y fortaleza

Nos seguimos leyendo por aquí😊🗒

 

Jardín apalabrado: Flores de almendro

El primer taller del año en Llibreria Espirafocs fue como la flor del almendro: la primera en florecer y embellecer el invierno.

No hay un taller igual. Por muchos mapas o tablas de horarios que me trace, como el que dibujé y podéis ver en la imagen (un camino ondulante…). Al final siempre emerge el factor sorpresa. Eso es lo que hace de cada sesión de EDI algo especial.

Cada taller es adentrarse en un bosque que te resulta familiar pero a la vez, tiene algo diferente. Y yo voy estresándome cada vez menos, liberándome de exigencias y perfeccionismo y abrazando cada vez más la sorpresa, la belleza de lo imprevisible, la espontaneidad que surge en cada encuentro.

En viernes de Luna Nueva, las emociones, necesidades, deseos, pensamientos y todo lo que llena la mente y el corazón encontraron su manera de comunicarse con Rosa, Lydia y Eufrina a través de metáforas, un poema que ayudó a vaciar un poco el trastero mental y una carta con una remitente muy especial.

Puedo decir que surgieron poemas que fueron auténticos rugidos desde el interior. Menudo regalazo de taller. 

Gracias Eufrina, Rosa y Lydia por vuestra generosidad, por compartir vuestro textos y poemas/rugidos, porque sé que seguiréis cultivando la semilla del autocuidado que plantásteis con cada texto.