Las historias que nos definen

«Si la vida tiene una base, esa base es un recuerdo»

Virginia Woolf

¿Qué cimientos tiene nuestra narrativa personal?

Las personas somos seres narradores. Tú, que lees esto, tienes tu propia historia. Yo tengo la mía. Y tu historia es tuya y de nadie más. Y mi historia es mía, tan solo mía. La memoria, la experiencia, las palabras, las emociones… Edificamos nuestra identidad sobre recuerdos y lo hacemos de manera consciente y otras veces, inconscientemente. Repetimos y reelaboramos nuestra historia con las palabras. El lenguaje contiene lo que pensamos, nuestra cultura e idiosincrasia

Cada uno puede escoger su manera de relatar su vida. Elegimos enviar unos eventos al cajón de recordar y otros al cajón de olvidar. Pero ambos cajones, configuran nuestro yo. Hasta que un día decidimos conectar ambos cajones, lo de ahora y lo de anteayer, y reordenando nuestro pasado somos capaces de ver con claridad en nuestro presente. A mis 21 años, mi narrativa era completamente distinta de lo que fue a los 28, a los 33. Y a mis 40 te puedo asegurar que mi narrativa personal es muy distinta a las anteriores. Entre otras cosas, mi relato se ha vuelto más amable conmigo porque:

  • los errores son lecciones
  • las experiencias y los encuentros-desencuentros con personas han marcado y marcarán la dirección de mi historia
  • nunca y siempre han perdido fuerza contra el todavía en el que me siento.

Esta es mi narrativa de hoy. La de pasado mañana, quién sabe.

La vida (mi vida) que hay en mis cuadernos

No me considero una persona anclada en la nostalgia (soy más de mirar hacia el futuro), pero de tanto en tanto me gusta abrir mis viejos cuadernos. Sí, me gusta releer qué acaparaba mi atención y preocupación años atrás, o qué idea nació, qué propósito soñé o cumplí, cómo iba sorteando los diferentes eventos de mi vida, qué emociones dominaban más o menos y cómo las expresaba. Mis cuadernos también recogen eventos meteorológicos pues suele ser lo primero sobre lo que escribo cuando me siento a escribir 😉 : Llueve; Aún no ha salido el sol pero hace mucho viento; No ha parado de llover desde el domingo; Seguimos en plena ola de calor y estoy harta; El sol se esconde bajo las nubes grises, etc. Volviendo esa mirada atrás en el tiempo, puedo comprender mi presente y qué dirección sigo hacia el futuro; puedo ver cómo ha cambiado mi percepción de un suceso doloroso y cómo palabra a palabra he seguido avanzando en el camino de la vida, construyendo mi identidad, la Pilar quien soy hoy.  

Escritura para cultivar la narrativa personal

Animo a todas las personas que asisten a los talleres a que escriban un diario, aunque no escriban en él todos los días. Las animo a cultivar la escritura personal, la que nace de una necesidad interior de expresarse con la palabra; no con el objetivo de ser escritura publicada sino para conectar con quienes son en profundidad, para cuidarse dedicándose unos minutos de reflexión e intimidad, para que cultivando la escritura conecten su identidad y se sientan más libres.

Algunas personas son reacias a la escritura de diarios porque piensan: A) que eso exige escribir cada día y B) porque están convencidas de que no tienen nada interesante/importante que escribir. Otras, dicen “no tengo tiempo para ponerme a escribir”. Para quienes deseen explorar qué implica la escritura de un diario/cuaderno personal, os recomiendo este post de Narrativas y otras lunas en las que Lidia nos da 8 razones para escribir un diario y esas razones son miguitas de pan que marcan el camino de regreso a casa/identidad. 

Y ahora os voy a hablar de Elisabeth Gille. Por su nombre quizás no la conozcáis, pero a su madre sí. Elisabeth era hija de Irène Némirovsky, prolífica escritora ukraniana de origen judío y que falleció a los 39 años en el campo de concentración de Auschwitz. 

Elisabeth Gille 

Elisabeth Gille (París, 1937-1996) es la hija de Irène Némirovsky, escritora ukraniana y de Michel Epstein, ambos de origen judío. El matrimonio murió asesinado por los nazis en el campo de concentración de Auschwitz en 1942. Elisabeth Gille tenía entonces 5 años y su hermana Denise, 12.

Cuando Elisabeth y su hermana Denise se quedan huérfanas, sobreviven escondiéndose en casas de amigos de sus progenitores, y con ellas llevan siempre una maleta cargada de recuerdos de sus padres y de manuscritos de su madre, entre ellos, la novela inédita que cuando muchos años más tarde fue publicada en Francia consagró a Némirovsky como una de las grandes novelistas en francés del siglo XX, Suite francesaElisabeth Gille se dedicó profesionalmente a la escritura y la literatura durante toda su existencia. Fue traductora de novelas de ciencia ficción anglosajonas al francés y también trabajó como editora. Sin embargo no fue hasta 1992 cuando publicó su primer libro, Le mirador (El mirador), la biografía novelada de su propia madre.

Reescribir la identidad

En 1975, Denise y Elisabeth se armaron de valor y abrieron con recelo el cuaderno de tapas de cuero de su madre. Descubrieron asombradas que no se trataba de un diario sino de un manuscrito de una obra no publicada,  a la que su madre había titulado Suite Francesa. El valor de esta novela no es tan solo por el impecable estilo con el que se narra la ocupación francesa por parte de los nazis, sino porque constituye una lúcida crónica in situ de aquellos días. Poco antes de que la arrestaran, Irène seguía tomando notas de los duros acontecimientos en los que estaba inmersa y los sentimientos que todo esto le provocaba. La huida de Irène no solo fue física, sino también emocional. Escribiendo, huía del miedo, de la impotencia, de la incertidumbre.  

Ambas hermanas, descifraron y mecanografiaron la transcripción de la novela. La obra se publicó en 2004, con el título de Suite Francesa.  Cuando se publicó, Elisabeth ya había fallecido. Sin embargo, la hija pequeña de Irène había publicado unos años antes El mirador: biografía soñada de Irène Némirovsky. Elisabeth tenía cinco años cuando su madre murió y apenas pudo conocerla, pero logró captar su esencia en esa biografía gracias a las anécdotas que su hermana le explicó, correspondencia entre su madre y amigos; y publicaciones en prensa relacionadas con ella.

El mirador es una reconstrucción de la identidad materna y, en consecuencia, de la suya. Elisabeth Gille sueña las memorias de su madre desde el mirador de su propia memoria y de los rastros, escritos y no escritos, que la escritora dejó. En forma novelada y en primera persona, Gilles pone en boca de su madre toda su vida: la infancia judía en Kiev; los acontecimientos de la Revolución Rusa; el millonario exilio en el París de los felices años 20; la iniciación a la escritura y a la vida artística e intelectual; y la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, el nazismo y la barbarie de los campos de concentración nazis. Al mismo tiempo, El Mirador intercala fragmentos en primera persona sobre la infancia de Elisabeth y Denise. Dos biografías en una. 

«Octubre de 1991. Hace tiempo que la niña dejó de serlo. A la edad que ahora tiene, casi podría ser la madre de su madre, que tendrá eternamente treinta y nueve años. Ha hecho el largo viaje y ha evocado lo imposible de evocar. Ahora se dice: «A partir de este límite, nadie, ni siquiera sus hijas, puede seguirla.» Deja hablar a la Historia. » (p. 289)

En los Agradecimientos, Elisabeth escribe: 

«Doy sobre todo las gracias a mi hermana, Denise Epstein-Dauplé, sin cuya ayuda me habría sido imposible escribir este libro. No solamente exploró su memoria sino que realizó además un largo y laborioso trabajo de documentación ».  (p. 293)

Puedes leer más sobre el libro de Elisabeth Gille en esta entrada

El mirador está publicado por la Editorial Circe

 

No querer recordar no es lo mismo que olvidar

Me gustaría nombrar en este post la obra La guerra no tiene nombre de mujer escrita por la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexievich. Solía decirse que la Historia la escribían los vencedores; pero tal y como reza el título, para muchos la guerra no tiene rostro de mujer. Alexievich esculpe con su palabra a la mitad de la Historia que ha sido silenciada: la de las mujeres que participaron en la Segunda Guerra Mundial. No podemos ponerles rostro, pero Svetlana les da voz, les cede la palabra y ellas la toman con el mismo coraje con el que lucharon en la guerra.

«Además he recibido otra larga lista de nombres y teléfonos: Estarán encantadas de hablar contigo. Te estarán esperando. A ver si me explico: recordar asusta, pero no recordar es aún más terrible. Ahora entiendo por qué a pesar de todo ellas eligen hablar…»

Es difícil hallar belleza en este libro. El relato es crudo, violento e inhumano; y sin embargo cada testimonio te regala algo. Una sensación, una reflexión, un aprendizaje. Leerlo es un acto de justicia con la Historia, con las mujeres y las víctimas de cualquier guerra. 

Puedes leer la reseña completa aquí

Decía Alejandra Pizarnik «Nada más intenso que el terror de perder la identidad.» Para ello, mantengamos vivos los cimientos que construyen la mujer/hombre que somos hoy: nuestra memoria. Escribamos el testimonio de nuestra propia voz. 

Metáforas de nuestro día a día

Los precios están por las nubes… La nueva contable ha traído aire fresco al grupo…Llegar hasta aquí fue toda una Odisea….Queremos romper el techo de cristal…Vamos a surfear esta ola…Mi confianza se ha roto… Nuestra relación va cuesta abajo… Me siento en las nubes….. Hemos entrado en un callejón sin salida…No me queda ni una gota de paciencia…Me iluminó con sus consejos…Estás sembrando mal karma….Esto cuesta un ojo de la cara… .

Seguro que en tu día a día has oído muchísimas de estas expresiones que acabas de oir, incluso las dices, piensas, las cantas o las escuchas en películas, en conversaciones con amigos, en el trabajo, con tu pareja, en canciones… 

Si yo te te pregunto qué metáforas has usado o escuchado hoy o cuáles son las metáforas que más te gustan, te quedarás sorprendido y tal vez me respondas que no has usado ninguna, que eso es cosa de escritores y que en tu día a día no estás analizando cada uno de los términos que usas o que los demás usan. Y así es, pero que nos pasen más desapercibidas, no quiere decir que no las usemos. De hecho, las metáforas están en todo lo que decimos, escuchamos, pensamos y también en nuestras decisiones, experiencias y actuaciones. 

En este post compartiré contigo:

  • Qué son
  • Qué nos aportan en la comunicación con los demás y con nosotros mismos
  • Qué son las metáforas conceptuales y te presentaré a George Lakoff y Mark Johson
  • 3 propuestas de ejercicio de escritura

Si no te apetece leer y prefieres escucharlo, visita la sección PODCAST y encontrarás el episodio 2 en el que durante 9 minutos (aprox) te explico todo lo que he escrito aquí. No podrás quejarte de las opciones que ofrezco, ¿eh?

Las metáforas

La metáfora es un recurso literario que consiste en identificar un término con otro existiendo entre ambos una relación de semejanza. POR EJEMPLO: Si digo “tus ojos son bonitos” la frase es sencilla y poco creativa. Pero si decimos  “Tus ojos son dos soles”, estaremos transformando un simple enunciado en una hermosa metáfora sobre los ojos de una persona, resaltando la belleza de los ojos o tal vez lo que quieras decir es que los ojos de esa persona desprenden llamas y te están quemando, no sé 😉

Es decir, utilizamos las metáforas porque son la mejor manera para que los demás comprendan nuestro mensaje, para explicarnos y hacernos entender. Se asocian más a la literatura, y así es, el uso de las metáforas en los cuentos o en la escritura narrativa se pierde en la noche de los tiempos; pero además también se usan habitualmente como herramienta de comunicación, incluso de manera inconsciente en conocidos refranes que forman parte del habla popular (el tiempo es oro); para halagar a una persona (es un pozo de sabiduría); para dar a entender una idea; para insultar a alguien (eres un burro, te falta un tornillo). 

LAKOFF Y JOHNSON

En 1980 Lakoff y Johnson, lingüista y filósofo respectivamente, publicaron Metáforas de la vida cotidiana que rápidamente tuvo implicaciones en áreas como la lingüistica, política, derecho, psicologí, filosofía y en esencia, Lakoff y Johson proponen la idea de que las metáforas no son tan solo adornos literarios, sino que están integradas en nuestra vida. «Es más», dicen, «nuestro cerebro se estructura en metáforas». 

A todos los que queráis ampliar información sobre este campo os recomiendo este ensayo. Podréis ver sus implicaciones en política, filosofía, en psicología, pedagogía…

«La afirmación más importante que hemos hecho hasta ahora es que la metáfora no es solamente una cuestión del lenguaje, es decir, de palabras meramente. Sostenemos que, por el contrario, los procesos del pensamiento humano son en gran medida metafóricos.»

 

Esto quiere decir que la manera en que pensamos es de naturaleza metafórica y que comunicamos información a través de metáforas. Lakoff y Johnson describen las metáforas conceptuales, éstas estructuran el mundo que percibimos y por lo tanto,  nuestras acciones, decisiones, emociones y relaciones. Por supuesto, no somos 100% conscientes ya que son tan comunes que es difícil detectarlas. Pero si observamos el LENGUAJE que utilizamos, podemos acceder a todo nuestro sistema de metáforas ya que con el LENGUAJE devolvemos al mundo, EXPRESAMOS, nuestra manera de captar el mundo. 

¿Y esto qué implica?

Las metáforas tienen repercusiones en la vida misma, pues condicionan la manera en que entendemos el mundo y, por lo tanto, cómo actuamos en él. También definen cómo vemos nuestra vida y hasta qué tipo de personas somos. Las metáforas actuarían como un sentido más como la vista, el oído, el tacto..

POR EJEMPLO: en una relación de pareja el concepto metafórico que cada uno de ellos tenga del amor puede significar su triunfo o fracaso.  Si una parte lo ve como ‘un viaje conjunto’ y la otra lo ve como ‘un juego”, las responsabilidades que cada uno asuma pueden entrar en conflicto. Uno tomará decisiones desde la colaboración, el disfrute, el avanzar etapas. En cambio, la otra verá a su pareja como un rival, su relación se basará en un “yo gano/tu pierdes”, planeará “estrategias”…

 Ambos hablan del amor, sí, pero cada uno a su porque así lo conciben y por lo tanto, ACTÚAN según la forma en la que conciben el AMOR. 

QUÉ TE APORTAN LAS METÁFORAS

  • Hablar en sentido metafórico es darle al lenguaje una nueva posibilidad de expresión. 
  • Permite analizar los conflictos con más distancia y encontrar soluciones
  • Enriquecen nuestro lenguaje y nuestras expresiones
  • Facilita  la expresión de emociones e ideas abstractas y su comprensión
  • Ayuda a transmitir experiencias con más claridad.  
  • Economiza explicaciones
  • Cuando alguien escucha una metáfora, imagina. Esa es la magia de las metáforas: despiertan tu imaginación.
  • Cuando alguien nos habla utilizando una metáfora, las solemos entender, comprendemos lo que quiere decirnos y además, las recordamos. 

Ejemplos de Metáforas Conceptuales

EL TIEMPO ES DINERO 

Este concepto básico sobre el tiempo se traduce en expresiones metafóricas como:

  • Esto te ahorrará tiempo
  • Invertí muchas horas en el proyecto
  • No voy a perder más tiempo
  • Gasté un tiempo valioso
  • Aprovecha el tiempo

Esta metáfora es un reflejo de nuestra cultura, en la que el tiempo es un bien valioso y que suele remunerarse. Pero puede que en Groenlandia o en Namibia tengan otro concepto del tiempo y lo expresen con otras metáforas.

ARRIBA ES POSITIVO, ABAJO ES NEGATIVO

Esta metáfora se puede aplicar a la felicidad, la salud, el control, el estatus social, etc. 

FELIZ ES ARRIBA: Está volando, Levanta el ánimo, Desde que está enamorada, está en las nubes

TRISTE ES ABAJO: Cayó en una depresión, Tiene los ánimos por el suelo 

EL AMOR

Entre las metáforas conceptuales, destaca la variada colección de metáforas sobre el amor. Así, cada metáfora proporciona información sobre la experiencia amorosa de esa persona y cómo la ha organizado en su mente. 

  • El amor es una FUERZA FÍSICA: tenemos mucha química, saltaron chispas entre los dos
  • El amor es LOCURA: Estoy loco por él, Me chifla; Me vuelves loca…
  • El amor es FUEGO: Donde hubo llamas…; Su amor se fue apagando con la rutina; Tu amor me abrasa, su corazón está en llamas.
  • El amor es MAGIA: Me hechizó, Me embruja, La magia se fue.
  • El amor es SALUD: Esa relación está enferma, relación saludable, sanando, relación tóxica, está mejorando…
  • El amor como OBJETO: Cúidalo, se nos rompió el amor de tanto usarlo 
  • El amor es GUERRA: la conquistó, ella luchó por él, sucumbió a sus avances, es un hombre de rápidas conquistas, luchó por él pero no venció, lo persiguió, va ganando terreno, se ganó su amor…
  • El amor como un Animal Cautivo: libérame, me tienes atrapada 
  • El amor como adicción: tengo que desengancharme, estamos enganchados, 
  • El amor es un viaje: Estamos en una encrucijada, hemos llegado a ninguna parte, tomamos caminos diferentes, esto no va para ningún lado, comienza una nueva etapa en la relación

LA DISCUSIÓN ES UNA GUERRA

Se concibe la discusión como una batalla verbal que tiene estructura de ataque, defensa, contraataque, con 2 adversarios

Ej: La derroté, Me defendí de sus ataques, Atacó mis puntos débiles, derribé sus argumentos, mi estrategia funcionó…

Existen muchas más, pero es mejor que las descubras o caces tú. 

En conclusión

Como has podido leer, el modo en el que tú tienes sembradas estas metáforas en tu mente, que te las creas o no, tiene consecuencias en tus emociones, pensamientos, relaciones, acciones… Las metáforas están en tu día a día y en tu manera de ver el mundo. Por eso, cultivar determinadas metáforas puede bloquearnos a la hora de emprender un proyecto, fortalecer o bajar la autoestima o interferir en nuestras relaciones personales o laborales (recuerda el amor como juego vs. el amor como viaje / la amistad como un juego vs la amistad como un viaje).

Modificando tus metáforas, puedes cambiar la manera de enfocar el amor, el trabajo, un problema, un conflicto, una relación de pareja, de amistad, el tiempo… Puede ayudarte a reescribir tu historia personal y a darte narrativas alternativas identificando qué metáforas personales hemos desarrollado y que dan sentido a nuestras vidas y que han podido llegar a adquirir el estatus de verdad. Nuevas metáforas pueden crear nuevas realidades. 

Unas metáforas tienen una consecuencia más positiva que otras en tu vida. Y ahora dirás, “¡Ah, vale! Pues cambio la metáfora y ya está!”. Se dice fácil, pero no lo es. Para cambiar una metáfora se requiere tiempo para pararse y darse cuenta de que las estamos usando; después, sustituirla por otra más “eficiente” y finalmente, empezar a hablar de manera diferente y ser constante. 

Lo que sí te voy a decir es que terapias como la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), una de las terapias en psicología que se integran en el grupo de las nuevas terapias de conducta de tercera generación, sí que trabaja con las metáforas. Ya que como hemos dicho antes, el lenguaje EXPRESA la manera en la que vemos el MUNDO y nuestro MUNDO está estructurado en metáforas.

No voy a extenderme más porque este post podría llegar a ser “más largo que un día sin pan” y como el tiempo es oro…

Te voy a invitar a que explores tus metáforas y que las compartas con tus amigos, familia, pareja, conocidos… Es importante darse cuenta de que la manera en que hemos percibido el mundo no es la única y que es posible ver más allá. ¿Qué otras metáforas usan los demás para abordar una discusión, o una relación de pareja o un proyecto personal? 

Dedícate un instante para observarte, escribir y conocerte y responde a estar preguntas.  

  • ¿Qué metáforas que se han ido comentando a lo largo de este post te han llamado la atención?, ¿Las usas?, ¿En qué crees que influye alguna de esas metáforas en tus relaciones, en tu relación contigo mismo?
  • ¿Con qué metáforas vas a concebir este mes de noviembre que arranca?: como un viaje, como una montaña, como un jardín, como un armario desordenado…  
  • Si tu vida presente, fuese una melodía, ¿cómo sería: música clásica, melodía fúnebre, melancólica, romántica, disco, pop, rock…? Argumenta por qué.  

 

Gracias por compartir este camino metafórico, espero que lo hayas disfrutado y que te haya enriquecido. 

Buen camino y buena escritura,

 

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Imagen de portada: med-badr-chemmaoui | Unsplash

Para este post me he documentado con: 

  • TFG: A Study of LOVE Conceptual Metaphors In Florence Welch’s Song Lyrics. Autora: ESTÍBALIZ UTRILLA (Grado en Estudios Ingleses y Literatura)
  • Metáforas de la vida cotidiana. Lakoff, G. y Johnson, M. (Ed. Cátedra)

Diarios Personales en la era Millennial

Empezaré preguntándote:

  • ¿Tuviste algún diario personal (por supuesto, secreto) cuando eras adolescente?
  • ¿Sigues escribiendo un diario personal?

Puede que si has respondido sí a la primera pregunta, tuvieras un diario con candado y llave. Y si has respondido afirmativamente a la segunda pregunta, seguramente el diario ya no necesite de un candado, sino que lo conservas en un lugar seguro en casa, lo tienes a mano, o va contigo en el bolso o mochila… Puede que nunca tuvieras un diario o que ya no lo uses. O tal vez, como muchos, uses las redes sociales como tu diario personal, tu ventana al mundo para compartir experiencias, sensaciones, opiniones… Porque si algo han conseguido las redes sociales es que nos han brindado un espacio virtual en el que sembrar nuestra vida narrativa.

¿Quieres comprobarlo?

  1. Escoge una red social en la que tengas un perfil.
  2. Elige a 2 contactos al azar y mira sus últimas 20 publicaciones. 
  3. ¿Podrías explicar su vida en los últimos seis meses?
  • Probablemente podrías responder que Marianita ha viajado a Bilbao y a Londres; que ha cambiado de corte de pelo 2 veces; que se indignó por la última convocatoria de elecciones; participó activamente en manifestaciones contra el cambio climático y que se ha sentido muy ilusionada con sus excursiones por la montaña junto a su grupo de amigos.
  • También podrías decir que Paquito ha ido a dos bodas; se ha separado de su novia; ha vuelto con su ex-novia; se ha separado definitivamente de su novia; se ha mudado de piso (a 30 kilómetros de donde vivía antes); ha salido bastante de marcha; se ha hecho runner; ha adoptado a un perrito a quien ha llamado Pumpy; ha viajado a Bremen, Edimburgo y Oslo; se hecho un tatuaje en el hombro y ha cambiado de trabajo.  

Y todo eso lo sabes porque ellos lo han escrito y compartido en sus redes sociales. Si miras tu perfil, seguramente también verás un pequeño esbozo de tu vida. Y es así porque las redes sociales se han convertido en un diario que registra cada actividad, viaje, exposición, concierto, comida familiar, reunión amigos, cambios físicos o geográficos, cambios vitales (relaciones de pareja, mudanzas, embarazos, nuevos trabajos, mascotas, etc…) que sucede en nuestra vida. Es decir, en el reflejo de toda una narrativa personal cuyos autores somos nosotros mismos. 

Una particularidad de esta nueva narrativa personal en la Era RRSS es la pérdida del “secretismo” que solía envolver la escritura de diarios personales. Antes, en la Era PRE-RRSS los diarios eran secretos, se escribían a mano y hasta podía llegar a usarse un lenguaje en clave. Pero hoy en día los diarios personales han cambiado su plataforma (del papel a la pantalla) y han abierto sus puertas. 

En octubre de 2018, Kate Douglas, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad Flinders (Australia) publicó un artículo acerca de un estudio piloto realizado sobre una muestra de adolescentes australianos y su narrativa personal en Instagram. El artículo es Do young people keep diaries anymore? : Instagram as life narrative ¿Mantienen los jóvenes diarios personales? Instagram como vida narrativa y puedes leerlo en Genesis Library (en inglés).

Sobre el estudio piloto de Kate Douglas

El trabajo de Douglas, publicado en un momento en que hay mucha negatividad alrededor del uso de las redes sociales por parte de los jóvenes, explora cómo éstos podrían estar usando Instagram como un medio de participación cultural. Douglas se muestra interesada en «conocer el ‘qué’, ‘cómo’ y ‘por qué’ del uso de Instagram por parte de los jóvenes: los textos narrativos personales producidos, qué motiva su redacción y cómo los jóvenes usan esta plataforma  para su narrativa de vida». 

El estudio contó con una muestra de 10 adolescentes entre 15 y 16 años (5 chicas y 5 chicos). Es una muestra bastante pequeña, aunque puede ser un buen punto de partida para seguir ampliando la investigación. Los encuestados fueron invitados a completar una encuesta cualitativa que les pide que reflexionen sobre su uso de Instagram como forma de llevar un diario.

Se ha escogido Instagram por ser una red que tiene la comunicación como una de sus funciones principales: un chat en vivo, los stories y también ofrece una página (potencialmente) estática para publicar, anotar y dejar fotografías que contarán una historia sobre sus vidas. 

Resultados relevantes del estudio

  • Los textos son personales, efímeros y relevantes para sus autores.  
  • La mayoría mantiene 2 cuentas: Una cuenta es para un público más amplio y otra cuenta es para un público más reducido o más “confiable”. Los textos narrativos personales que se hacen en cada una de las cuentas son diferentes.
  • Curación mediante el “borrado”: Algunos de ellos respondieron que borran fotos o publicaciones porque les resultan desactualizadas o embarazosas. Douglas comenta que  «las implicaciones del borrado son que se pueden borrar aspectos de la historia cultural de los jóvenes, lo que tiene consecuencias para las futuras culturas juveniles individuales y colectivas».
  • Publicación aleatoria: Los jóvenes encuestados dicen no seguir ningún criterio o norma para publicar. Al respecto, Douglas comenta que es poco probable que esas fotos, compartidas con sus iguales, sean verdaderamente al azar. 

Conclusión

Un estudio piloto pequeño como este solo puede arrojar resultados muy limitados, pero abre un camino para considerar los usos en las redes sociales por parte de los jóvenes como formas de expresión creativa y personal. Creo que sería muy interesante que se ampliara el estudio a otros países.

Sin duda, el concepto de privado-público es muy distinto en nuestros días. Y qué decir entre los jóvenes de hoy y generaciones anteriores. Pero hay algo que prevalece en ambas generaciones y es el deseo de expresarnos, conocernos, entendernos y entender el mundo a través de la escritura. Tal vez no se trate de limitar el uso y el acceso a las redes sociales sino de aceptar otro enfoque y es que los jóvenes usan las redes sociales de manera creativa para participar, construir y presentar diferentes aspectos del yo para sus contactos/círculo. 

La escritura personal es algo que la mayoría de las personas sienten el  “impulso” de hacer (aunque de manera diferente) en algún momento de sus vidas. Las redes facilitan a los jóvenes esa escritura y vemos cómo recurren a la  narrativa personal para conocerse, definirse, comprenderse, estrechar vínculos, ampliar conocimientos… Propósitos no muy distintos a los de los adultos o los que podíamos hacer los que escribíamos en nuestro diario personal (con su cierre de candado y llave).  

El estudio de Douglas me ha llevado a sembrar más preguntas: ¿Qué hallamos en hacer pública nuestra narrativa personal: una declaración, un manifiesto, una definición de nuestro yo ante los demás?, ¿es revolucionario mantener una escritura más privada y analógica (cuaderno + bolígrafo)?

Muchos jóvenes desean contar historias sobre sus vidas y compartir estas historias con los demás, sean sus iguales o “desconocidos virtuales” con quienes comparten afinidades, inquietudes, un momento histórico, valores, vivencias, referentes… Pero no solo lo hacen los jóvenes, la mayoría hemos sucumbido a narrar y narrarnos a través de redes sociales: Stories de Whatsapp, Instagram o FAcebook, posts en nuestros blogs, opinar en Twitter…

Tal vez todo sea más sencillo. La narrativa personal en las redes materializa que la tecnología si puede estar al servicio de las funciones más humanas: comunicarse, participar en la sociedad y conocerse. 

 

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Fuente citada: TEXT Special Issue 50, Life Writing in Troubled Times
eds Kate Douglas, Donna Lee Brien and Kylie Cardell, October 2018

 

Jardín apalabrado: La vid

 

Viñedos en Santa María del Camí (Camí de Passatemps)

 

Hace exactamente 6 años vendimié por primera vez. 

Para quien no ha participado en una vendimia puede que tenga la idea de una tarea tan ligera como acercarse a un árbol y tomar su fruto. Pero la vendimia requiere esfuerzo. Es una tarea tan ardua como ingrata. No hay nada glamuroso en ello. Para recoger la uva en un estado óptimo es mejor hacerlo con temperaturas suaves por lo que hay que madrugar bastante. Cuando el Sol aparece por el Este, tal vez llevas una hora y media con la espalda doblada y ya te has llevado alguna picadura de avispa o araña (y puede que no sean las últimas). Para cuando llegas a casa, solo quieres darle a tu cuerpo algo de descanso. Y aunque se comparte la vendimia con gente, apenas hay tiempo para hablar porque hay que ganarle tiempo al Sol y al menos yo, cuando terminaba la jornada solo tenía ganas de llegar a casa y reponer fuerzas. 

En esos días, mi abuelo hacía poco más de un mes que había fallecido y recuerdo que pensaba en él para tomar fuerzas cuando me atacaba el dolor en la espalda. Y sin embargo, vendimiar también aliviaba el dolor por su adiós. No he vuelto a vendimiar desde entonces. Pero beber vino no ha vuelto a ser lo mismo (sobre todo si veo “cosecha del 2013” jejeje). Pero no, no voy a soltar el discurso de «tuve que vendimiar para valorar cada sorbo de vino». Vendimié por dinero. Como veis, la motivación no tuvo nada de romanticismo por la cosecha. Pero me llevé mucho más que unos billetes. Todo el aprendizaje de aquellos días llegó mucho después (como suelen llegar las lecciones, dándole tiempo al tiempo).

He querido viajar en el tiempo a esa vendimia literal que hice, para honrar la llegada del otoño, la llegada de la cosecha de todo el esfuerzo y trabajo hecho a lo largo del año. La  Naturaleza se concede una pausa y nosotros también. Una pausa en la que hacemos balance de todo lo que hemos recogido en estos primeros 9 meses del año. 

Todo a nuestro alrededor está cambiando. Y si observas a la Naturaleza (la mejor brújula para el ánimo de las personas): verás una luz más cálida, temperaturas suaves, cambian los colores de los bosques, de la tierra y también el ambiente es más silencioso, las aves inician sus migraciones, los vientos soplan más fuertes….

La naturaleza necesita descansar, regresar despacio al interior de la tierra y poner una pausa. Nosotros también necesitamos despedirnos de lo que ha terminado, cerrar un ciclo y dejarlo atrás, para tomarnos una pausa y mirar nuestro interior. Soltar lo que ya no va con nosotros, lo que nos impide crecer, lo que nos daña o limita, para dejar espacio a que florezca algo nuevo y más vivo. Igual que hacen los árboles con sus hojas ya envejecidas y que han cumplido su función. Silenciarlo todo, para poder distinguir tu voz de la del ruido de redes sociales, influencers, consumismo, desencanto, enojo, miedos, obligaciones, rutinas, elecciones… Poner el foco en una misma y en lo que esperas de ti.  

Al igual que la naturaleza cambia, muere y renace, el otoño nos
invita a abrazar los cambios y a… 

…Salir a disfrutar de esta luz de otoño y sus suaves temperaturas. Pasear por bosques, por caminos llenos de hojas amarronadas, observar cómo ha cambiado la naturaleza de una semana a otra, descubrir qué sonidos han aparecido, cuáles ya no están; qué colores abundan ahora a tu alrededor… Agradecer lo disfrutado y aprendido en verano. Encontrar momentos de calma para ti y también para conectar con personas que nutran tu interior, haciéndote sentir bien con tu autenticidad; recuperar melodías que te abrazan…

En definitiva, abrazar y agradecer todo lo que se lleva y trae este Otoño.

 

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