Jardín apalabrado: Narcisos amarillos

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©PilarLLompart. Un ramillete de nuevos comienzos.

 

Estos divertidos narcisos fueron un regalo. Llegaron sin florecer. El misterio de cuál sería su color formaba parte del obsequio. Quien me los regaló, una mujer de voz cantarina y mirada alegre, también me dijo¿Qué se le puede regalar a una mujer que cumple 40 años? Bombones y flores de invierno, ¡que son las más bonitas!“. Y añadió “Están a puntito, a puntito de florecer.

Lo hicieron. Florecieron al día siguiente y me regalaron 14 soles amarillos que me han acompañado durante un par de semanas.

La flor del narciso simboliza un nuevo comienzo. 

Dicen que al ser una de las flores que brotan al finalizar el invierno anuncia a las demás plantas y flores la llegada de la primavera

Estoy encantada con este “despertador” natural que me comunicará la llegada de la primavera 2020.

Ahora toca guardar los bulbos, cuidarlos hasta el próximo invierno y establecer con ellos un compromiso de cuidado, paciencia y amor en el proceso.  Como nieta de pagès, llevo engarzada en mi corazón una de las enseñanzas más importantes de quienes cultivan la tierra: Dejar que todo suceda. 

*Gracias, Amina. 

 

 

 

Una naranja

 

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Naranja criada por el cariño de la buena tierra de Santa María/Bunyola. Foto©PilarLLompart

 

Esta coqueta naranja protagonizó uno de los ejercicios del taller del pasado viernes 1 de febrero en EspaiEducaR.

Se unía así al Club de los Despertadores: una coca de patata, una ensaïmada, un reloj…

Tomándola como fuente de inspiración surgieron 4 textos muy distintos entre sí.

Textos sobre medias/completas naranjas y las relaciones sentimentales; inspiró nostalgia por momentos familiares en la infancia; nos recordó a “Naranjito” icono del Mundial del ’82; inspiró reflexiones del día a día e incluso inspiró un ocurrente texto en el que la naranja tenía voz y revindicaba su derecho a ser gozada, saboreada y no examinada por cuatro pares de ojos. 

“Pero, ¿en qué consiste este ejercicio?, ¿en filosofar sobre una naranja?”, preguntó una de las alumnas antes de empezar a escribir.  

Aunque para nada el objetivo era filosofar, exprimieron todo el zumo posible a esa naranja mediante la palabra y más allá de la palabra. 

Juntas pudimos conocer la biografía emocional de 4 naranjas distintas.  

Y a ti, ¿qué te inspira una naranja?

*Gracias Tolita, Joana, Fátima y Francisca

 

PROPUESTA DE EJERCICIO

  • Responde escribiendo con lo primero que pienses:
  • ¿Qué recuerdos te trae una naranja?, ¿tienes alguna anécdota familiar protagonizada por una naranja?
  • ¿Qué emociones te despierta su forma, su color, su aroma, su tacto rugoso…?
  • ¿A quién te recuerda?, ¿te gusta o te disgusta?, ¿eres más de limón, pomelo?, ¿por qué?…

El objetivo de este ejercicio es abrir puertas a la creatividad. No se trata de que filosofes sobre una naranja, sino que respondiendo a estas preguntas, logres conectar con un recuerdo, una sensación, un deseo, una anécdota, a ver la naranja desde otra perspectiva… Y al plasmarlo sobre el papel, vayas entrenando la conexión entre cabeza-corazón-papel.  

Este ejercicio de escritura creativa es bastante común, aunque suele ser el que más desorienta a los alumnos. Las expectativas por ofrecer un texto “de altura” o la dificultad en “dejarse llevar”, aparecen casi de inmediato. Pero tras unos instantes de incertidumbre, los alumnos empiezan a responder a las preguntas y logran entregar desde 3-4 líneas a una página… Un ejercicio como este nos ayuda a despertar nuestra creatividad precisamente con el FACTOR SORPRESA.  

 

Jardín apalabrado: Malva silvestre

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Lavatera Arborea saludándote

En estos días de febrero en el que las temperaturas se acercan más a la primavera que al invierno, contemplo las flores de esta MALVA SILVESTRE (Lavatera Arborea) y me recuerdan a María y Antonia. 

Ellas son alumnas y sobre todo Maestras. 

Quiero dedicarles esta entrada de hoy porque paseando por la Playa de Es Carnatge (Palma) he descubierto esta planta recibiendo unos generosos rayos de sol junto a los acantilados. Al verla, alegrando las vistas de un suelo absolutamente rocoso, me he acordado de ellas. Lo haría con cualquier flor, por supuesto. Porque a mis ojos, ambas están floreciendo. 

Palabra a palabra.

Son constantes, son valientes, son sensibles, son admirables. 

Y esta flor, forjada en el crudo y austero litoral rocoso de nuestra isla, me recuerda que la vida sigue adelante pese al “suelo ingrato”; que la primavera, con su explosión de vida y color, regresa en silencio y poco a poco tras el invierno. Y, sobre todo, que siempre hay espacio para la belleza y la alegría en “lugares” en los que no parece que sea posible que crezca algo “positivo”. Las malvas coquetas así lo gritan.  

Gracias por permitirme ver cómo florecéis.

 

*Curiosidades: La malva simboliza el sosiego y la dulzura. Los discípulos de Pitágoras la consideraban sagrada porque sus flores se orientan siempre hacia el sol: para ellos, eran símbolo de la moderación de las pasiones, virtud indispensable para quienes quieran alcanzar a un tiempo la sabiduría, la libertad y la salud.

*Imágenes: @PilarLLompart

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©PilarLlompart