Remedios literarios: maestros

“No es necesario tener un gurú ni un consejero para crecer. Los maestros se presentan en todas las formas y con toda clase de disfraces. Los niños, los enfermos terminales, una mujer de limpieza. Todas las teorías y toda la ciencia del mundo no pueden ayudar a nadie tanto como un ser humano que no teme abrir su corazón a otro.”

La rueda de la vida, Elisabeth Kübler-Ross

Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, una de las mayores expertas mundiales en la muerte, personas moribundas y los cuidados paliativos. Fue pionera en estudiar las emociones de las personas que saben que van a morir y en proponer unidades de cuidados paliativos en hospitales.

Os recomiendo la lectura de La rueda de la vida, autobiografía de la doctora Kübler-Ross escrita poco tiempo antes de morir y en el que nos regala una mirada al camino que recorrió a lo largo de su vida para convertirse en toda una referencia en el campo de los cuidados paliativos. Para Elisabeth, su maestra inesperada fue una limpiadora negra en el hospital quien le dio “la clave” para abordar un tratamiento más humano a las personas en fase terminal. “Ellos están tan asustados…Entonces, yo les tomo de la mano y les digo que estén tranquilos, que no están solos, que no es tan terrible.” Esta limpiado terminó convirtiéndose en primera ayudante de la doctora Kübler-Ross.

¿Qué maestros a lo largo de tu vida te han mostrado el camino a enseñanzas/sabidurías que nunca has olvidado?

Puede que no hayan sido personas. Tal vez fue un viaje o simplemente observar por un instante la naturaleza (el ir y venir de las olas, cómo se sostiene un pajarillo en una finísima rama, ver llover…); la letra de una canción que suena en el momento adecuado; tal vez fue un error; tal vez la enseñanza vino con fuerza y dolor; una conversación en una película; un viaje; sufrir una ruptura o pérdida de un ser querido; ver cómo resuelven los niños un conflicto; el silencio…

Tantos y tantos maestros. Tantas y tantas pequeñas sabidurías escondidas a nuestro alrededor.

 

Septiembre

 

Vuelve Septiembre.

hannah-olinger-549280-unsplashSiempre vuelve. No debería ser ninguna novedad. Sin embargo, hay en este mes la misma energía de lo nuevo, de lo que empieza, de lo que se reanuda que también existe en el día de Año Nuevo.

Septiembre es una buena ocasión para recapitular, para hacer un balance y planear cómo queremos que sean los próximos meses.

Te propongo estas preguntas:

  • ¿Qué le quiero agradecer a estos primeros 8 meses del 2018?
  • ¿Qué quiero soltar, dejar ir?
  •  ¿Qué pequeña sabiduría me llevo de estos ocho meses?, ¿qué he aprendido de mí, de los demás, de la vida?
  • ¿Qué es lo que quiero aprender el resto de 2018?
  • ¿Estoy donde necesito estar? (para crecer, para conseguir mis objetivos, para sentirme mejor…)

 

Este ejercicio lo planteo a cada inicio de trimestre o estación; pero tú mismo/a, que ahora estás leyendo esta entrada, quizás sientas que quieres hacerlo en este momento. Si es así, manos a la obra. Todas las respuestas te darán información sobre ti y tus necesidades, sueños, objetivos… Puedes volver a releerlo en un mes o dos y evaluar si darías las mismas respuestas.

Por último, una propuesta de lectura de este poema de Journal Therapy de Kathleen Adams.

El poeta William Stafford escribía un poema cada mañana. Este lo escribió en diciembre de 1974 y nos invita a armarnos de paciencia, fortaleza y de la convicción de que algo sucede aunque parezca que nada está pasando. Nuestra vida está en continuo cambio y transformación, aunque no nos sea visible a simple vista.

 

Pregúntame algún día, cuando el río
se hiele, qué errores he cometido.
Pregúntame si lo que he hecho es mi vida.
Han venido otros lentamente a mi
pensamiento, algunos han intentado
ayudar o hacerme daño: pregúntame
si ha sido su amor más fuerte que el odio.

Escucharé lo que digas. Tú y yo
podemos volvernos y contemplar
el mudo río y esperar. Sabemos
que allí está la corriente, oculta; allí
idas y venidas desde muy lejos
mantienen la quietud, ante nosotros.
Lo que el río dice, eso es lo que digo.

 

¡Feliz entrada en Septiembre!

 

El sentido de la escritura expresiva

Si has llegado hasta este blog es que te interesa aproximarte (o tal vez profundizar) en la escritura como herramienta de crecimiento y desarrollo personal. Puede que también tengas una idea ya configurada sobre en qué consiste la escritura expresiva.

¿Para qué escribir? ¿No basta simplemente con contarlo?

Bien, esta es una de las “clásicas” preguntas que me hacen cuando les hablo sobre mi trabajo en los talleres de escritura. Escribir nos aporta una distancia NECESARIA para comprender aquello que nos preocupa, causa ansiedad, tristeza o tal vez, no sepamos cómo abordarlo. A veces, sencillamente, hay cosas que no podemos o no sabemos contarlas, o no tenemos a alguien a quien contárselo o no nos atrevemos a hablar directamente con esa persona. En estos casos, plasmar por escrito todo lo que llevamos dentro, escribiéndolo solo para nosotros, para que nadie más lo lea, organiza un ESPACIO PARA LA LIBERTAD en nuestra mente.

No se trata de escribir por escribir, sino porque nos alivia hacerlo, nos despeja esa nube de ansiedad, dolor o bloqueo. A veces es tan fácil como coger papel y boli y escribir de manera automática y otras, con ayuda de ejercicios, llegamos a despejar el “bosque”.

Escribir dibuja un mapa en nosotros para nosotros. Escribimos una ruta en la que podemos hallar las respuestas y ayuda en nuestro interior. 

annie-spratt-223429.jpgA lo largo de diferentes entradas, iré compartiendo contigo reflexiones, aprendizajes, recomendaciones literarias y convocatorias de cursos.

Escritura de interior nace de la inquietud por fomentar esta herramienta cuya fuente es la propia experiencia de quien la utiliza.

Ante todo y por respeto a mis colegas de formación, quiero dejar claro que la escritura no puede, ni pretende, sustituir a ninguna terapia; aunque puede resultar una herramientas muy valiosa.