Taller escritura y exploración personal

A partir del próximo jueves 27 de septiembre, nos reuniremos cada quince días para explorar nuestras emociones, trabajar el autocuidado y mucho más mediante la escritura.

Horario: Jueves de 18:30 a 20hrs

Lugar: Spai63 (Carrer Llarg, 63 – Santa María del Camí)

4 ESCRITURA DE INTERIOR quincenal
Reuniones quincenales

 

¿Qué etiquetas te definen?

No descubro nada nuevo si digo que las etiquetas se han apoderado de las redes sociales y también de nuestras vidas y de nuestras otras redes más personales (familia, amigos, trabajo). A veces tengo la sensación de que el futuro ha tomado un camino en el que cada persona tiene que ser experto en marketing de sí misma. Antes promocionabas tus servicios profesionales, y ahora parece que sí o sí debes promocionar tu estilo de vida o tu manera de ver el mundo.

Hashtags que nos obligan a convertir nuestras experiencias, mensajes, vidas en conceptos. Hashtags que nos empujan a visibilizarnos para el resto del mundo porque así conseguimos más visitas a nuestro perfil, más likes, más repercusión… Y además, más ansiedad, más presión, más inseguridad. Todo tiene sus pros y sus contras y encontrar el equilibrio es toda una revolución. 

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Etiquetas: Jaulas mentales

Pero lo de las etiquetas no es nuevo. Llevamos usándolas hace mucho, incluso mucho antes del uso de móviles y de RRSS (redes sociales). Antes lo hacíamos apodando o etiquetando a ese compañero de clase (gafotas, mole, empollón, etc); luego nos etiquetaba nuestra familia “la mayor”, “el pequeño”, “la niñita de sus ojos”, “el vago”… Después, la vida trajo otras etiquetas “rebelde”, “becario”, “guapo”, “fea”, “licenciada”, “hipotecada”, “divorciada”, “madre”, “sin estudios”, “en paro”, “emprendedor”, “soltero de oro”, “Peter Pan adulto”, “curvys”, “millennial”, “feminazi”, “ni-ni”, “youtuber”, “single” y un montón más.

 

 

Y volvemos al principio. Esas etiquetas ¿nos facilitan la vida o nos aprisionan?

Olvidamos fácilmente que somos nuestras actitudes y nuestros valores, nuestras experiencias, nuestros sueños, nuestras decisiones, nuestros recuerdos.

Y ahora una pregunta interesante: ¿cómo nos hace sentir cada una de esas etiquetas? Venga, dejemos espacio a las emociones para que expresen todo lo que tienen que decir respecto a las etiquetas. Por supuesto que no es un problema etiquetarse o ser etiquetado. El problema sucede cuando esa etiqueta no es coherente con tu realidad o cuando te produce malestar.

EJERCICIO PRÁCTICO

Para finalizar, quiero proponerte un ejercicio para reflexionar sobre las etiquetas y la identidad. Para ello, toma tu libreta, tu boli o pluma y anota las respuestas que estas preguntas te sugieran.

  • ¿Recuerdas alguna etiqueta durante tu infancia?, ¿qué emociones te despierta recordarla?, ¿te identificas con esa etiqueta?, ¿qué etiqueta le pondrías ahora a aquel niño o niña que fuiste?
  • ¿Qué etiquetas te definen hoy en día a ojos de los demás (puedes basarte en opiniones de tu familia, pareja, amigos?, ¿te reconoces en esas etiquetas?
  • ¿Te etiqueta hoy lo que te etiquetaba hace diez años? ¿Y hace uno? ¿Crees que te etiquetarás igual en tres años?
  • ¿Existe coherencia entre lo que te define ante la sociedad y cómo te defines tú?
  • ¿Te sientes atrapada en alguna etiqueta?

 

Deja reposar lo escrito un día o dos y después, vuelve a leerlo. ¿Cambiarías algunas respuestas?; al leer tus respuestas, ¿cómo ha reaccionado tu cuerpo?, ¿te reconoces en las respuestas?

Este ejercicio puede ser útil para conocerse más y detectar creencias limitantes sobre nosotros en las que podemos trabajar. Tu vida, tu experiencia son tu fuente de autoconocimiento.

 

Septiembre

 

Vuelve Septiembre.

hannah-olinger-549280-unsplashSiempre vuelve. No debería ser ninguna novedad. Sin embargo, hay en este mes la misma energía de lo nuevo, de lo que empieza, de lo que se reanuda que también existe en el día de Año Nuevo.

Septiembre es una buena ocasión para recapitular, para hacer un balance y planear cómo queremos que sean los próximos meses.

Te propongo estas preguntas:

  • ¿Qué le quiero agradecer a estos primeros 8 meses del 2018?
  • ¿Qué quiero soltar, dejar ir?
  •  ¿Qué pequeña sabiduría me llevo de estos ocho meses?, ¿qué he aprendido de mí, de los demás, de la vida?
  • ¿Qué es lo que quiero aprender el resto de 2018?
  • ¿Estoy donde necesito estar? (para crecer, para conseguir mis objetivos, para sentirme mejor…)

 

Este ejercicio lo planteo a cada inicio de trimestre o estación; pero tú mismo/a, que ahora estás leyendo esta entrada, quizás sientas que quieres hacerlo en este momento. Si es así, manos a la obra. Todas las respuestas te darán información sobre ti y tus necesidades, sueños, objetivos… Puedes volver a releerlo en un mes o dos y evaluar si darías las mismas respuestas.

Por último, una propuesta de lectura de este poema de Journal Therapy de Kathleen Adams.

El poeta William Stafford escribía un poema cada mañana. Este lo escribió en diciembre de 1974 y nos invita a armarnos de paciencia, fortaleza y de la convicción de que algo sucede aunque parezca que nada está pasando. Nuestra vida está en continuo cambio y transformación, aunque no nos sea visible a simple vista.

 

Pregúntame algún día, cuando el río
se hiele, qué errores he cometido.
Pregúntame si lo que he hecho es mi vida.
Han venido otros lentamente a mi
pensamiento, algunos han intentado
ayudar o hacerme daño: pregúntame
si ha sido su amor más fuerte que el odio.

Escucharé lo que digas. Tú y yo
podemos volvernos y contemplar
el mudo río y esperar. Sabemos
que allí está la corriente, oculta; allí
idas y venidas desde muy lejos
mantienen la quietud, ante nosotros.
Lo que el río dice, eso es lo que digo.

 

¡Feliz entrada en Septiembre!

 

¿Por qué escribir?

Si has llegado hasta este blog es que te interesa aproximarte (o tal vez profundizar) en la escritura como herramienta de crecimiento y desarrollo personal. Puede que también tengas una idea ya configurada sobre en qué consiste la escritura emocional (o terapéutica).

¿Por qué escribir? ¿No basta simplemente con contarlo?

Bien, esta es una de las “clásicas” preguntas que me hacen cuando les hablo sobre mi trabajo en los talleres de escritura. Escribir nos aporta una distancia NECESARIA para comprender aquello que nos preocupa, causa ansiedad, tristeza o tal vez, no sepamos cómo abordarlo. A veces, sencillamente, hay cosas que no podemos o no sabemos contarlas, o no tenemos a alguien a quien contárselo o no nos atrevemos a hablar directamente con esa persona. En estos casos, plasmar por escrito todo lo que llevamos dentro, escribiéndolo solo para nosotros, para que nadie más lo lea, organiza un ESPACIO PARA LA LIBERTAD en nuestra mente.

No se trata de escribir por escribir, sino porque nos alivia hacerlo, nos despeja esa nube de ansiedad, dolor o bloqueo. A veces es tan fácil como coger papel y boli y escribir de manera automática y otras, con ayuda de ejercicios, llegamos a despejar el “bosque”.

Escribir dibuja un mapa en nosotros para nosotros. Escribimos una ruta en la que podemos hallar las respuestas y ayuda en nuestro interior. 

annie-spratt-223429.jpgA lo largo de diferentes entradas, iré compartiendo contigo reflexiones, aprendizajes, recomendaciones literarias y convocatorias de cursos.

Escritura de interior nace de la inquietud por fomentar esta herramienta cuya fuente es la propia experiencia de quien la utiliza.

Ante todo y por respeto a mis colegas de formación, quiero dejar claro que la escritura no puede, ni pretende, sustituir a ninguna terapia; aunque puede resultar una herramientas muy valiosa.