Cuaderno de interior…Enero

En Mallorca, Enero comenzó suave, cálido, como si una primavera tímida viniera a saludarnos y felicitarnos por el nuevo año. 

Los almendros ya lucen sus flores, alegrando los paseos invernales. El azul del cielo brilla más y también los sonidos y aromas que nos rodean son otros. Huele a invierno. El cuerpo y la mente necesitan hibernar, refugiarse en un entorno cálido, seguro, en el que sentirse cuidados y en el que también cuidar de nosotros mismos. La escritura puede ser esa cueva personal en la que hibernar, en la que dejar reposar reflexiones, sentimientos, recuerdos, deseos, necesidades… Para que el silencio y el tiempo cumplan su misión y nos permitan florecer en primavera.  

Este cuaderno de Enero se inspira en los almendros, cuyas flores de invierno prometen futuras almendras en verano. Las flores son como las intenciones con las que iniciamos el año nuevo. Un anuncio de lo que vendrá, mes a mes, si persistimos y avanzamos en la dirección de lo que queremos alcanzar. 

Puedes descargártelo aquí: ENERO Cuaderno de Interior 2020

Buen camino y buena escritura, 

Imagen: Unsplash

Texto ©Pilar Llompart – Licencia SafeCreative

¿Cuál es tu siguiente paso?

El pasado 29 de diciembre salí de excursión (la última del 2019).

La zona: el norte de la isla. La humedad era del 89%, hacía bastante frío (10º), la niebla y el sol competían para ver cuál de ellos se imponía (ganaría la niebla).  El Mediterráneo a nuestra izquierda. La montaña, las rocas a la derecha. Una excursión con un sendero sencillo, tranquilo, armonioso y con su característica tierra de color rojizo (por su alto contenido en hierro).  

Y entonces nos encontramos con esto:

Saqué la cámara y me dije «Esta imagen me va a ayudar con mi jardín apalabrado».

Piedras en el camino. 

¿Qué hacemos cuando encontramos piedras en el camino de nuestro objetivos?

  • Las bordeamos. Las saltamos. Las apartamos y avanzamos
  • O quizás, retrocedemos, reconocemos las señales de alerta que nos indican posibles desprendimientos, reevaluamos el plan .

Me imaginé a esas piedras como los obstáculos que aparecen y nos impiden continuar/empezar con nuestros propósitos. En esta metáfora, las piedras serán los viejos hábitos que compiten con los nuevos que quieres instaurar.

Imagina…

Acabas de empezar el año. El fin de año fue un buen momento para reflexionar, revisar y planear objetivos para el siguiente. Te sentías lleno/a de motivación y energía para cumplir con tus planes. 

Dejamos atrás el día 1 (ese día en el que parece que todo se paraliza, el año te regala una pausa obligada para ti), pasa el día de Reyes, toca retomar rutinas, avanzas en el mes de enero y de pronto te das cuenta de que todos esos propósitos/planes de hace unas semanas… No has podido ni comenzarlos: no has salido a practicar deporte cada mañana; sigues fumando; no has abierto los apuntes para estudiar; no has buscado academias para aprender inglés o italiano; no has enviado ese email de trabajo tan importante ni llamado a X; (pon aquí algún objetivo tuyo). 

Los viejos hábitos han vuelto a interponerse en tu camino/planes. Como lo hacen esas piedras. 

Cada piedra es un VHQQC (Viejo Hábito Que Quieres Cambiar – lo sé, las siglas no tienen gracia ninguna, pero me apetecía darle un poco de chispa al post jejeje) y  que lucha por seguir en tu vida. Tú quieres avanzar hacia tus objetivos (seguir en el camino), pero a tus viejos hábitos —esos que llevan tantos años contigo— no les gusta que los dejes así como así. Por eso se interponen en tu nuevo camino, para recordarte que ellos siguen ahí y que es mejor que des marcha atrás y regreses a tu zona cómoda, al camino que conoces y que ¡oh, sorpresa! te dirigirá a objetivos ya conocidos, con los mismos resultados de siempre.

Mucha gente, ante esas piedras, piensa «otro propósito que no empiezo», «no vale la pena proponerse X, ya han pasado 15 días desde que empezó el año y no he hecho nada…», y por eso, vuelven atrás, a la casilla de salida. Por eso, seguimos sin practicar deporte a diario; seguimos fumando; seguimos postergando la dieta; seguimos sin aprender inglés; la llamada importante de trabajo; etc, etc.  

La mente, las piedras, han vuelto a engañarte. La mente es muy lista. La mente no quiere cambiar, porque cambiar implica esforzarse, trabajar más y la mente quiere una vida cómoda, como lo es seguir las mismas rutas y así ponerse en modo piloto automático.  

Con esta metáfora de las piedras en el camino, me gustaría que comprendieras que aunque no hayas empezado con tus propósitos el día 1 o el día 2/5/10/… de enero, la solución no es reducirlo todo a «otro propósito no cumplido, así me quedo». 

  • Puedes avanzar en el camino, simplemente sorteando esas piedras, dejándolas atrás. «De acuerdo, no dejé de fumar el día 1, pero puedo dejarlo hoy mismo». Y en lugar de empezar tus propósitos día 1, los empiezas el día 9.
  • Puedes volver atrás y aprovechar el regreso a la casilla de salida y reflexionar sobre por qué no ha funcionado el plan. ¿Qué ha faltado?, ¿qué necesitas para pasar a la acción?, ¿qué te sobra?, ¿qué puede ayudarte a ponerte en marcha de nuevo y avanzar? Puede ser un buen momento para pasar de un plan A a un plan B o C. Puede ser un buen momento para reajustar ese plan a uno más sencillo y ajustado a tu realidad, y además, evaluar cuál es tu grado de compromiso con ese objetivo: ¿realmente quiero hacerlo?, ¿para qué quiero hacerlo?; si imagino que llevo un mes cumpliéndolo, ¿cómo me sentiré? Trata de responder a estas preguntas en tu cuaderno y te orientarán hacia una nueva ruta/solución. A veces, volver atrás y tomar perspectiva, es el mejor modo de reiniciar una ruta. 

Cambiar los hábitos no es tan fácil como se dice; pero tampoco tan difícil como la mente pretende hacernos creer.   

Como siempre, estas palabras no pretenden cambiarte la vida así, sin más, ni transformarte en una persona 200% productiva y que cumple sus objetivos sí o sí y nunca más vuelve a postergar planes. Mis palabras pretenden, humildemente, romper tus esquemas mentales abriendo un espacio para la reflexión. Para que cuando encuentres “piedras”, lo enfoques con distintas perspectivas y te preguntes: ¿cuál es mi siguiente paso? Avanzar, retroceder, saltar, reorientar mis pasos, reevaluar mi plan/mis propósitos, reevaluar mi compromiso, etc. 

Y para finalizar, tan solo recordarte que tú no eres un propósito no cumplido. No te reduzcas a eso. 

Buen camino y buena escritura,

 

*Imágenes propiedad de ©Pilar Llompart. 

Cerrando el 2019

Último día del año, de la década.

¿Cuántas veces en este último mes te han recordado —incluso en este mismo blog— que termina una década?

En estos días es frecuente escuchar/hablar de propósitos, objetivos, promesas, reflexiones, juramentos a uno/a mismo/a de que el 2020 será el año definitivo en el que al fin lograrás/conseguirás/dejarás/te pondrás a ello con… Todo esto puede ser abrumador para algunas personas, porque no todo el mundo afronta con las mismas ganas el fin de año, ni la Navidad, ni enero. Y no a todo el mundo le gusta sentarse a reflexionar sobre lo que ha sido el año/década que se va porque hacerlo puede causar dolor, tristeza, desesperanza o incomodidad y además, requiere de dos ingredientes muy importantes: 

  • Tiempo: tiempo para encontrar un momento a solas contigo para llevar a cabo esa reflexión, para conectar contigo, para revisar lo que ha sucedido desde enero a diciembre y con los ritmos tan apresurados, demandantes de la vida, honestamente, es muy difícil encontrar este “tiempo”. No digo imposible, digo difícil y por eso, mucha gente, se decanta por no hacerlo. 
  • Reflexión profunda: mirar hacia adentro, recordar, traer al presente todo un año, analizar, evaluar, seleccionar, pros y contras… En suma, una tarea algo compleja que no puede hacerse así, sin más. No digo imposible, digo compleja.

Por eso, cerrar un año y comenzar otro puede ser tan ilusionante como una fuente de ansiedad. Porque cada uno ha tenido su 2019 y su década y por eso mismo, cada uno merece cerrarlo como quiera/pueda.  No somos los mismos que éramos en 2010, nuestra vida tampoco lo es, ni la sociedad, ni nuestro entorno… Así que siempre hay que tener en cuenta que observamos el pasado desde nuestra mirada presente. Y eso es un matiz muy importante a tener en cuenta para no hacer juicios demasiado duros hacia nosotros o las decisiones que tomamos.   

Aún así, hay algo innegable: la energía orientada a la acción, a las energías renovadas que regala el día 1 de enero. Es el día en el que todo comienza, en el que todas las posibilidades del mundo se abren ante ti, la lista de deseos para el año nuevo son inmensas y hablan mucho de ti, sobre todo si dejas volar la imaginación y lo que dicta tu corazón. 

Aquí te dejo 2 sencillas sugerencias para afrontar el año nuevo: 

Mantén lo que sí funciona

A veces no se trata de acumular nuevos retos o de escribir una larga lista de propósitos, sino de seguir poniendo en práctica aquellas acciones que sí han funcionado a lo largo del año. Mantener lo que hace que el tiempo se pase volando, que te haga sonreir o que te haga sentir bien contigo mismo/a solo por el hecho de hacerlo: cantar, bailar, decorar la casa, cocinar, escribir, dibujar, cuidar de tus plantas, organizar encuentros con personas que te hacen sentir bien, asistir a conferencias, exposiciones, conciertos de música en directo, excursiones, cursos de desarrollo personal…

Metas basándote en los valores que quieres cultivar

Aquí mi otra propuesta: En el cuaderno de Diciembre te propuse enfocar los propósitos del año nuevo cultivando 5 valores importantes para ti a través de 5 acciones orientadas a “trabajar” esos valores (una acción por cada valor). Por ejemplo: si uno de los valores que quiero cultivar es el de la familia, llevaré a cabo acciones orientadas a organizar actividades en familia/ encuentros/ viajes/ dedicarles tiempo, etc. Otro ejemplo: si uno de los valores que quiero cultivar es el del desarrollo personal, llevaré a cabo acciones orientadas a participar en talleres que me permitan ese desarrollo/ leeré mínimo 5 libros al año sobre desarrollo personal/asistiré a conferencias/dedicaré 2 horas semanales a mirar videos en youtube sobre el tema, etc.

Por último, si este 2020 has decidido hacer del cuidado y el conocimiento de ti mismo una prioridad, la escritura personal puede ser un buen primer paso. No tiene por qué ser necesariamente con Escritura de interior, puedes probar con libros de escritura expresiva o creativa (si me escribes un mensaje privado, puede pasarte algunas recomendaciones); talleres on-line o talleres presenciales en la ciudad en la que vives. 

Sé que que no tener tiempo es una de las mayores «excusas-razones por las que no lo puedo hacer» que tiene la gente. Y en parte es verdad. Es cierto que no tienes tiempo para dedicártelo exclusivamente a ti; pero porque tal vez lo estés dedicando a cosas menos importantes que tú. Así que yo te pregunto, como quien no quiere la cosa: ¿no va siendo hora de cambiar el orden de prioridades y priorizarte a ti y no a esos pequeños ladrones de tiempo: redes sociales, series en tv, loqueseaqueterobaeltiempo…? 

Desde Escritura de interior os deseo una feliz entrada al 2020.

Seguiremos leyéndonos y compartiendo escrituras y experiencias por aquí.

Buen camino, buena cierre de año y entrada al 2020 y buena escritura,

Navidad y todo lo demás

 

Esta mañana, durante un paseo matinal por la montaña, he encontrado este pedracor. En Mallorca estamos disfrutando de temperaturas bastante cálidas (unos 20º) así que entre el limpísimo cielo azul, el verde de los valles, las flores amarillas (vinagreras, cerrajas, manzanillas…) que ya destacan entre la alfombra de tréboles, era inevitable encontrarme con la piedra que ha venido a recordarme esta frase del escritor Fernando Pessoa que dejó grabada en su obra Libro del desasosiego

«La vida es mitad luz, mitad oscuridad» 

También sucede con estas fechas. Tienen su parte dulce y cálida y también su parte amarga. En definitiva, son días de contrastes. Como la vida misma, ¿verdad?

Para unos son una oportunidad para reencontrarse con la familia, con amigos que viven lejos, o simplemente disfrutar de sus seres queridos con un tiempo de calidad (o mejor dicho, de calidad en el tiempo que compartes con ellos). Para otras personas, estas fechas son una fuente de ansiedad, de malestar por la obligación de sentirte feliz que hay en el ambiente, por compartir espacio y tiempo con personas con las que no se sienten cómodas, por no poder eludir compromisos familiares, porque con los años se acumulan ausencias dolorosas, porque estas fechas se han convertido en verdadero consumismo… 

Sea lo que sea la Navidad para ti, desde Escritura de Interior tan solo voy a decirte que: si te gustan, las disfrutes muchísimo; y si no te gustan, que no pasa nada, que es de lo más normal sentirse raro estos días, pero que incluso estas fiestas (como todo en la vida), tienen su punto y final.

Personalmente, pertenezco al grupo de sentimiento agridulce con respecto a la Navidad. Pero con el tiempo me sabe menos amargo. No tengo la receta mágica para que te sepa menos amarga (tú eres tú y tus circunstancias y yo no te conozco de nada), pero sin duda, un ingrediente muy importante sería conocerte. Sí, el conocimiento es poder y conocerse te da poder sobre ti mismo (y eso es un superpoder). Porque si tú te conoces y te aceptas tal y  como eres, puedes defender tu manera de ser, sentir y de hacer las cosas. Bien sea, buscar momentos para estar a solas o por el contrario, te encante reunirte con gente.

La escritura puede ser una aliada perfecta para desarrollar ese superpoder del autoconocimiento y en estos días, la tinta y el papel no deberían estar muy alejados de ti. Además, así nos vamos preparando para cerrar el año y entrar en una nueva década con una energía más activa, productiva y positiva.  

Te deseo unas fiestas estupendas y que las disfrutes lo máximo posible (tanto si es en solitario, como acompañado).

Buen camino, buenas fiestas y buena escritura,