Bloqueo creativo: un aliado en tu escritura

La escritura es un camino que se empieza, desarrolla y finaliza en solitario. Si escribes ficción, o alguna vez has escrito, lo sabrás. Durante el camino pueden aparecer diferentes aliadas: musas, la inspiración, las compañías que te dan aliento y te animan a seguir. Pero también pueden aparecer obstáculos y uno de ellos es el Bloqueo creativo.

En el podcast de Escritura de interior encontrarás el episodio en el que hablo de “esa cosa” que aparece en todo proceso de escritura: el bloqueo creativo y de cómo puedes convertirlo en un aliado en tu escritura.

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En esta entrada voy a hablar del bloqueo y del papel tan importante que juega tu mente en ese momento; las emociones implicadas; algunos antídotos para superarlo y también compartiré contigo mi visión acerca de él, a partir de mi experiencia. Me centraré en la escritura, pero si tú cultivas otro tipo de arte o estás bloqueada con respecto a algún otro proyecto puedes aplicarlo igualmente. 

Empecemos por dejar claro que tarde o temprano en el proceso creativo, aparece la nada, el muro, la puerta cerrada: es decir, el bloqueo.  Como dice Julia Cameron en su manual El camino del artista «En cualquier vida creativa hay temporadas estériles. Sentimos que no tenemos nada que decir y estamos tentados de no decir nada». De hecho, Julia denomina al bloqueo: sequía. 

PERO ¿QUÉ ES EN REALIDAD EL BLOQUEO?

Una pared que no se puede atravesar, una tierra árida, un espacio oscuro, una caja vacía, una niebla que lo inmoviliza todo, una prisión. Existe una definición por cada uno de nosotros. Por ejemplo, Jerry Jenkins, novelista y profesor de escritura estadounidense, asegura que el bloqueo es la excusa que nos ponemos los escritores para no trabajar y que si realmente existiera el bloqueo del escritor, también se daría en otros oficios. No estoy de acuerdo, pero me ha parecido muy curiosa su opinión. 

Lo que se suele llamar bloqueo creativo es realmente una capa superficial para algo mucho más profundo. Es decir, lo que tú llamas bloqueo es la punta del iceberg, pues debajo hay muchísimo más.

 

A continuación voy a hablar de las PROFUNDIDADES DEL BLOQUEO. No tienen por qué tratarse todas de tu caso, pero tal vez lo sean y te resulte interesante conocerlas.   

  • MIEDO: Miedo a no ser suficientemente buena para escribir, bueno para ser publicado, miedo de la competitividad, del mercado editorial, de estar equivocándote
  • PERFECCIONISMO: Desde el principio quieres escribir la frase exacta, perfecta. No existe la posibilidad de un borrador imperfecto. ¡H!sta el borrador tiene que ser brillante. Nada es suficientemente bueno y todo es suficientemente mejorable. El perfeccionismo podría ser una versión del miedo al error. 
  • EXCESO DE AUTOCRÍTICA (prima segunda de PERFECCIONISMO): corregir todo lo que escribes, revisar, lo que conlleva la interrupción constante del flujo d escritura, no se logra avanzar. Autocrítica constante. No está perfecto del todo. Te comparas con otros autores y ¡oh, sorpresa! lo haces puntuándote por debajo. 
  • DISTRACCIONES: Un claro ejemplo de que no priorizas lo que tienes que priorizar. Te documentas muchísimo. Siempre aparece algo que priorizas o que es “más importante”: ordenar el escritorio, revisar emails, hacer llamadas de teléfono o recados.  
  • PÉRDIDA DE FE EN UNO MISMO: Esa vocecilla que dice “no te lo mereces”, “no eres buena”. No valgo. Nada de lo que escribo vale. No interesaré al sector editorial. Nadie me leerá.  

Te van sonando alguna de estas frases, ¿verdad?

 

La niebla en el camino

Tomando la metáfora del camino como proceso de escritura, cuando aparece la niebla del bloqueo, comenzamos a caminar sin dirección esperando una señal, la aparición de una frase, de una noticia, de un sueño que nos desvele en mitad de la noche y nos de esa chispa. Pero, ¿no aparece o no la vemos? 

Por supuesto, no la vemos porque estamos demasiado enfrascados en la niebla, en la oscuridad, en la niebla, en “el estoy atascado”. Tal es así que cualquier otra opción no parece viable. Estás atascado y eso es el único camino válido. Ni siquiera se vislumbra un camino que diga “de momento estoy atascado”. Los bloqueos duelen, son terribles, incómodos y agotadores, asfixiantes. Y en ese instante, podemos olvidar que los bloqueos también terminan. Sí, es verdad. Los bloqueos tienen fecha de caducidad. De hecho, forman parte del ciclo, del proceso de la escritura. Y todo proceso tiene principio y fin. 

¿Qué me dice la mente?, ¿qué me dicen las emociones?

Cuanto más miedo hay, menos creativo eres. Es así porque la parte del cerebro que permite ser creativo es incompatible con la estar asustado. Nadie que tiene miedo es creativo. Más bien, funciona por respuestas automáticas. 

Eso no quiere decir que el miedo a algo o a alguien, no sea un buen disparador de la creatividad (díselo a Stephen King o Edgar Allan Poe). Pero aquí no hablamos de miedo como inspirador, sino como bloqueador.  

Ahora te voy a invitar a que por un momento, observes algunas de estas situaciones desde una mirada curiosa. A ver qué te cuentan. 

1  EL MIEDO AL ERROR  

Lo reconoces por los continuos “Y si me equivoco…” . Sueles poner la atención en si sale mal.  En este caso hay una relación tóxica con el error. En lugar de respetarlo, entenderlo como un resultado más y no como una valoración de nosotros, te valoras a través del texto: Si el texto no vale, tu no vales. Si el texto tiene algún error, tú eres un error.

2 MIEDO A NO DAR LA TALLA .  El famoso Síndrome del impostor.

En este caso son frecuentes los pensamientos de: Descubrirán que no tengo ni idea de escribir. / Encontrarán un montón de cosas reprochables / No merezco llamarme escritora, no soy autora de éxito / 

Esto lo piensas aunque lleves toda la vida escribiendo y hayas asistido a varios talleres de escritura. Racionalmente sabes que eres capaz y estás preparada. Pero emocionalmente no te sientes capaz ni sientes que estés preparada. Cuando no crees en ti, duele. Se presenta como dolor pero es miedo. 

4 PERFECCIONISMO: Conocido también como Parálisis por análisis. 

Muchas veces, lo mejor es enemigo de lo bueno. Buscamos la palabra perfecta, la frase perfecta. No tiene que ser buena, ¡tiene que ser brillante! La frase por la que se te recordará por los siglos de los siglos. Y revisas y revisas. Y nunca avanzas o en el peor de los casos, nunca empiezas a escribir.  Buscas una confirmación continúa y anticipada de que está bien. Quieres controlar que lo has hecho perfecto. Y, repito, no logras avanzar. 

Lo habrás oído muchas veces, pero por algún motivo no lo integras: el borrador no tiene que ser perfecto, de hecho: DEBE SER IMPERFECTO. El borrador no es perfecto pero es bueno, es la semilla. Necesita tiempo para florecer. Y si cada dos por tres lo podas, lo fertilizas, lo riegas, lo vuelves a podar, cambias aquí o allá… Nunca le darás tiempo a que mejore. 

Pero nada, que aunque lo sepas… Sigues exigiéndole al borrador que sea perfecto.

5 DISTRACCIONES 

El famoso “no tengo tiempo”. `[Déjame decirte algo: El tiempo no se tiene, se crea.] 

¿De verdad si tuvieras 3 horas más al día las dedicarías a escribir?

6 PÉRDIDA DE INTERÉS EN EL PROYECTO

Ahora te voy a hacer una pregunta. No estás escribiendo ¿por que no tienes tiempo, porque sientes miedo o porque ha dejado de interesarte el proyecto? Es importante que te pares y seas honesta contigo. 

Tal vez, tu corazón ya no está en ese proyecto, ya no va contigo, y cada vez que recuerdas que existe, sientes una carga pesada, como esa camiseta que te compraste en el verano de 2006 y a la que tienes mucho cariño, pero no te has puesto desde el 2007 y cada vez que la ves, solo puedes recordar que llevas 13 años sin ponértela.

Por eso, me gustaría decirte lo importante que es ser honesta con una misma. Tal vez no se trate de que postergas ponerte a trabajar en ese texto o de que eres la víctima ideal para las tentaciones que te alejan de escribir. Quizás se trate de que el corazón ya no está ahí. Hoy en día encontrarás muchísimas frases motivacionales de esas en tazas, libretas, pósters y bares que dicen: NO TE RINDAS. Oye, pues mira, yo te voy a decir que sí, que tienes que poder rendirte de los proyectos que no te aportan. 

¿En qué momento es clave RENDIRSE?

  • Cuando sientes que es una lucha, un castigo. 
  • No compensa
  • Te está haciendo perder dinero.
  • Te está haciendo perder autoestima. 

Puedes rendirte con tu proyecto, pero eso no significa que te rindas contigo. Es tan solo un proyecto, no eres tú, ni tu valía, ni tus talentos. 

De estas 6 situaciones, ¿qué te cuenta tu mente?, ¿con cuál te da guerra tu mente?

Lo que más deseas es lo que menos te conviene

 

¿Puede ser que la forma en la que quieres resolver el problema sea la que causa el problema? ¿A qué me refiero con esto? 

Deseas eliminar el bloqueo. Que se vaya, luchas contra él. Pero no te conviene,  porque es tu aliado. Cuanto más foco tienes en el bloqueo, más fuerza, más poder le das. Los objetivos que formulas cuando estás secuestrada por la emoción, siempre serán irreales e irán en una dirección movida por el miedo. El objetivo de la persona que siente miedo es huir. Y tú no quieres seguir una dirección así, quieres una dirección movida por la creatividad, el disfrute, la alegría de crear tu obra

Se trataría de salir de la mentalidad “el bloqueo es malo” y entrar en mentalidad “el bloqueo me acompaña”. Pero como siempre, es más fácil decirlo que hacerlo y además, la realidad es que un cambio profundo no sucede de la noche a la mañana. ¿Por qué? Porque llevas demasiado tiempo pensando de la otra manera y porque te has acomodado en esa situación, de hecho, te da seguridad pensar así. Pero como dice Walter Riso: «La mayoría de las personas mostramos una alta resistencia al cambio. Preferimos lo conocido a lo desconocido, puesto que lo nuevo suele generar incomodidad y estrés. Todo cambio es incómodo. El cambio requiere que desechemos durante un tiempo las señales de seguridad de los antiguos esquemas que nos han acompañados durante años, para adoptar otros comportamientos con los que no estamos tan familiarizados ni nos generan tanta confianza. Crecer duele y asusta.» 

 

Elizabeth Gilbert, autora de Come,Reza,Ama y Libera tu Magia, durante una entrevista en el programa de radio de Russell Brand [te dejo aquí el enlace – en inglés- grabado el 29 de abril 2020] compartió que para ella escribir nunca ha sido una actividad relacionada con el sufrimiento y el esfuerzo, más bien ha sido una danza. Esta visión del acto de escritura como danza me parece un punto de partida excepcionalmente valioso. Bailar con el texto, acompasándote al texto. 

En el post Metáforas de nuestro día a día te hablé de lo importante que son las metáforas que eliges y de que te las creas o no, pues pueden crear en ti un estado de ánimo u otro o determinar tus acciones: ver la escritura como una danza o un camino o verla como una montaña inalcanzable, un látigo que castiga, hacen florecer diferentes emociones y que tomemos distintas direcciones.  

Mi opinión y mi experiencia con el bloqueo

16 de julio de 2013. Olivetti preparada. Hoja en blanco preparada. Autora bloqueada.

Para mí, el bloqueo es parte del proceso creativo. Es un aliado.  No siempre lo ví así, claro. Yo también he transitado caminos de niebla, me he quedado paralizada en cruces de caminos de miedos, me he sentido una impostora, he caído en arenas movedizas de infinitas revisiones que no han hecho más que arañarme la autoestima; he llegado a creerme que por no tener publicado un libro, no podía sentirme ni denominarme escritora; he llegado a sentirme culpable por no ser capaz de sentarme ante la página en blanco y escribir y confieso que me he despertado en mitad de la noche pensando «¡¡¡ese fragmento tiene que ser de otra manera!!!!»  

Cuando leí el libro de Julia Cameron, El camino del artista y el de Silvia Adela Kohan, La escritura terapéutica, comencé a ver al bloqueo como un informador que me informa de unas emociones, o un estado, y me corresponde atenderlo. No puedo hacer como que no existe. Por eso, en los talleres de escritura suelo prevenir a las alumnas de que el bloqueo puede manifestarse durante la escritura y que aprovechen para dialogar con él: tal vez demasiadas emociones luchan por salir al mismo tiempo, tal vez no es el momento de escribir sobre algo, tal vez estamos cansados, tal vez nuestra mente está saturada, tal otras muchas cosas.

Si yo te pudiera dar un consejo, te diría que:

  1. RECONÓCELO. 

“Vale, esta es la realidad: estoy bloqueada”. Si reconoces lo que te pasa, entonces dejarás de sentir que luchas contra él o verlo de una manera tan negativa. Si no lo ves, no puedes intervenir.

  1. ACÉPTALO.

Si bueno, pero no me refiero que digas: LO ACEPTO y que con eso ya se irá. Aceptarlo quiere decir que no condiciona tus siguientes pasos, que aceptas que suceda y dejas de luchar para que no suceda. EL bloqueo es, está y punto. 

  1. RECUPERA LA FE EN TI MISMA/O.

Mantener la ilusión y la euforia del principio, sobre todo cuando vienen las tormentas o bloqueos. Para ello es importante tener claro para qué escribes: qué te motiva, qué ganas con ello y me refiero qué ganas en tu interior. ¿Para qué escribes? Para compartir una experiencia, para disfrutar, para sacar de dentro algo, para sentirte vivo, para dar forma a una idea…

 

También puede serte útil:  

  • Escribir automáticamente sobre el bloqueo: Me siento bloqueada y blablablbal…. 
  • Dejarlo estar unos días, dejar descansar la escritura y retomarla al cabo de una semana. Con otra mirada. 
  • Salir a pasear al aire libre. 
  • Compartir lo que te sucede con otras persona. Tal vez te puedan dar su punto de vista o, al contarlo, tú mismo puedes llegar a verlo. 

Podría ayudarte saber qué hicieron diferentes autores. Pero no te lo voy a decir yo, será mejor que lo investigues por tu cuenta y así, de paso, puede que te inspires y te desbloquees. 

 PARA FINALIZAR

Te diría que te tomes un café o un té con el bloqueo, como si fuera un aliado y le des su lugar en el propio proceso de escritura. Él te informa de algo. Algo que se está produciendo en tu interior, a un nivel emocional: miedo, exigencia, indecisión…  Escucharlo te es más útil que tratar de rechazarlo. 

Está muy bien eso de sentir fe en ti mismo pero es mucho más importante pasar a la acción. Muévete. Una línea, dos párrafos, tres páginas.  Escribe sobre el propio bloqueo, lo que te hace sentir esta parálisis. Le estarás enviando un mensaje a tu cerebro de que sí eres capaz de escribir, de que sí escribes. 

Y hasta aquí llegó el camino del bloqueo. Si te animas a escribir tu experiencia con el bloqueo o tus sugerencias en los comentarios, serás bien recibida/o. 

Buen camino, buen diálogo con tu bloqueo y buena escritura, 

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