La sabiduría de la incertidumbre: silencio y emociones

Escribo estas líneas con un país completamente paralizado por esta pandemia. El título puede pecar de pretencioso. Aún no nos ha dado tiempo a asimilar ni a reaccionar a lo que supone esta crisis sanitaria y ya estoy yo aquí hablando de sabidurías, incertidumbres, silencio, emociones…

Estos son momentos excepcionales en los que la prudencia y la sensatez, son las mejores aliadas. No os negaré que han sido días difíciles de: toma de decisiones, de gestionar incertidumbre y frustración. 

Me gustaría aprovechar esta plataforma que me permite el blog para compartir con quien lea esto un mensaje que he trasmitido a mis talleristas y que me ha apetecido plasmarlo aquí también: 

En estas semanas, las emociones – todas – son absolutamente necesarias y está bien sentirlas. «¡Qué fácil y bonito suena decirlo!», puedes pensar. Lo sé, y te doy mi palabra que lo entiendo: 

· · Está bien sentir miedoporque nos mueve a protegernos y a proteger a nuestros familiares, amigos, vecinos, nuestros mayores y nuestros conciudadanos cuyas circunstancias les hacen vulnerables…; porque nos mueve a organizarnos de la mejor manera para tirar adelante estos quince días (por el momento) y gestionar la supervivencia. El miedo también nos empuja a buscar ayuda en otras personas y darnos apoyo. 

· · Está bien sentir sorpresa/incredulidad... porque esto es una situación nueva, distinta, inesperada. Nos rompe la rutina de una manera radical: teletrabajo; trabajo presencial al que no puedes negarte; niños sin cole; niños en casa; personas mayores a las que atender… Puede que a algunos nos lleve días llegar a asimilar lo que supone esta situación, porque sencillamente todavía estamos asimilándola, como si en algún momento todo fuese una película de la cual despertar.

· · Está bien sentir tristeza… Hemos tenido que abandonar /posponer/cancelar planes (tal vez viajes, bodas, talleres, exámenes de oposiciones, un nuevo trabajo que habías conseguido, eventos, loquesea); quizás hemos invertido mucho tiempo en algún proyecto o loquesea, y ahora hay que renunciar a ello, dejarlo ir.

· · Está bien sentir enfado… Por todo lo que no podemos hacer, porque no está en nuestras manos esta situación, no la podemos controlar y eso nos puede generar impotencia y frustración… Porque, no vamos a negarlo, este tipo de situaciones pueden sacar «the dark side» de cada uno: egoísmo (entrar en un supermercado y arrasar con todo lo que veas sin pensar en dejar algo para los demás); irte de vacaciones a tu casa de veraneo, sin pensar en que puedes trasmitir el virus; reunirte con tu grupo de amigos para tomar unas cervezas «Bah, total, ¿qué me puedes pasar a mí?».

Son emociones incómodas, pero todas ellas SON NECESARIAS para que nuestra mente pueda gestionar esta situación totalmente nueva e inesperada.

No digo que tengas que sentirlas todas o que con solo pensar «Está bien sentir miedo», este desaparecerá. Lo que quiero decir es que lo mejor que puedes hacer por ti es darle espacio a tus emociones para que aparezcan y desde ahí, podrás gestionarlas de una manera adecuada. Y si tienes a alguien a mano con quien compartirlas y buscar apoyo, mejor. Si las reprimes, si no las miras de cara… Acabarán saliendo en forma de ansiedad, búsqueda compulsiva de información, alarmismo, negatividad… 

Mantén tu mente ocupada, pero no te desocupes de tus emociones. Ellas te avisan de algo, y de algo que necesitas mucho. 

Me gusta pensar que además de las que os he citado, esta situación también puede sacar lo mejor de cada uno:

  • Compañerismo
  • Apoyo de unos a otros
  • Gratitud
  • Solidaridad
  • Generosidad
  • Altruismo
  • Fe / Esperanza en que lograremos superar esta situación
  • Fortaleza
  • Una conciencia de que nada es seguro
  • Actitud resolutiva (cuando dentro de un tiempo miremos hacia atrás, sentiremos orgullo de cómo logramos gestionarlo)
  • Creatividad: para organizar nuevas rutinas, distintas maneras de pasar el tiempo en casa…
  • Optimismo
  • Un sentimiento de protección hacia los más vulnerables
  • Empatía
  • Y humor. ¡Qué bienvenido es el humor en estas situaciones!
  • Y muchos más: tiempo en familia, TIEMPO para ti, descubrir lecturas o nuevas recetas de cocina, limpiar armarios, hacer esa tarea pendiente que tanto se te resiste…
  • (AÑADE AQUÍ LO QUE CONSIDERES TÚ)

En estos días en los que la gestión del TIEMPO es tan importante, os invito a manteneros ocupados con lo que os aporte calma, cada uno ya sabe lo que es: ordenar armarios, ponerse al día de lecturas pendientes, ver pelis/series, pasar tiempo con familiares, jardinería, origami, cocinar, yoga, SILENCIO.

🌸 Puede seros muy útil un diario emocional, de cómo vas viviendo/sintiendo estos días… Plasmar tus inquietudes y pensamientos en el papel ayuda a sobrellevarlo y cuando todo esto pase (porque terminará), relee lo que has escrito y verás cómo de una situación tan crítica han emergido nuevas ideas, planes, tu orden de valores ha cambiado, una nueva mirada o una nueva manera de hacer las cosas…

Y ya por último…

Pedracor 13 de marzo 2020

Ayer salí a pasear sola por la montaña. Saqué a pasear mis miedos, mi incertidumbre, mi «cómo afronto un parón laboral de semanas…». Con el decreto de estado de alarma o con el devenir de las circunstancias no sé cuándo podré volver a hacerlo con normalidad y le quise regalar a mi cuerpo algo de movimiento y aire puro. Me encontré este pedracor. Me apareció en mitad del camino, de verdad. Adoro este tipo de sincronicidad. Esta vez no lo cogí. Lo dejé para que otros también puedan descubrirlo, encontrarlo, verlo… No, esta vez no he querido sentirme egoísta y quedármelo. Quién sabe si lo volveré a encontrar en próximos paseos o si a alguien también le habrá podido inspirar más confianza o una sonrisa simpática.

No te conozco, no conozco tus circunstancias, ni tú las mías; pero estamos juntos en esto como ciudadanos del mismo país y del mismo mundo. Este post es mi manera de compartir mi vulnerabilidad con vosotros y también, un mensaje de apoyo y fortaleza

Nos seguimos leyendo por aquí😊🗒

 

Una respuesta a «La sabiduría de la incertidumbre: silencio y emociones»

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