Jardín apalabrado: Flores de almendro

El primer taller del año en Llibreria Espirafocs fue como la flor del almendro: la primera en florecer y embellecer el invierno.

No hay un taller igual. Por muchos mapas o tablas de horarios que me trace, como el que dibujé y podéis ver en la imagen (un camino ondulante…). Al final siempre emerge el factor sorpresa. Eso es lo que hace de cada sesión de EDI algo especial.

Cada taller es adentrarse en un bosque que te resulta familiar pero a la vez, tiene algo diferente. Y yo voy estresándome cada vez menos, liberándome de exigencias y perfeccionismo y abrazando cada vez más la sorpresa, la belleza de lo imprevisible, la espontaneidad que surge en cada encuentro.

En viernes de Luna Nueva, las emociones, necesidades, deseos, pensamientos y todo lo que llena la mente y el corazón encontraron su manera de comunicarse con Rosa, Lydia y Eufrina a través de metáforas, un poema que ayudó a vaciar un poco el trastero mental y una carta con una remitente muy especial.

Puedo decir que surgieron poemas que fueron auténticos rugidos desde el interior. Menudo regalazo de taller. 

Gracias Eufrina, Rosa y Lydia por vuestra generosidad, por compartir vuestro textos y poemas/rugidos, porque sé que seguiréis cultivando la semilla del autocuidado que plantásteis con cada texto.

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