¿Cuál es tu siguiente paso?

El pasado 29 de diciembre salí de excursión (la última del 2019).

La zona: el norte de la isla. La humedad era del 89%, hacía bastante frío (10º), la niebla y el sol competían para ver cuál de ellos se imponía (ganaría la niebla).  El Mediterráneo a nuestra izquierda. La montaña, las rocas a la derecha. Una excursión con un sendero sencillo, tranquilo, armonioso y con su característica tierra de color rojizo (por su alto contenido en hierro).  

Y entonces nos encontramos con esto:

Saqué la cámara y me dije «Esta imagen me va a ayudar con mi jardín apalabrado».

Piedras en el camino. 

¿Qué hacemos cuando encontramos piedras en el camino de nuestro objetivos?

  • Las bordeamos. Las saltamos. Las apartamos y avanzamos
  • O quizás, retrocedemos, reconocemos las señales de alerta que nos indican posibles desprendimientos, reevaluamos el plan .

Me imaginé a esas piedras como los obstáculos que aparecen y nos impiden continuar/empezar con nuestros propósitos. En esta metáfora, las piedras serán los viejos hábitos que compiten con los nuevos que quieres instaurar.

Imagina…

Acabas de empezar el año. El fin de año fue un buen momento para reflexionar, revisar y planear objetivos para el siguiente. Te sentías lleno/a de motivación y energía para cumplir con tus planes. 

Dejamos atrás el día 1 (ese día en el que parece que todo se paraliza, el año te regala una pausa obligada para ti), pasa el día de Reyes, toca retomar rutinas, avanzas en el mes de enero y de pronto te das cuenta de que todos esos propósitos/planes de hace unas semanas… No has podido ni comenzarlos: no has salido a practicar deporte cada mañana; sigues fumando; no has abierto los apuntes para estudiar; no has buscado academias para aprender inglés o italiano; no has enviado ese email de trabajo tan importante ni llamado a X; (pon aquí algún objetivo tuyo). 

Los viejos hábitos han vuelto a interponerse en tu camino/planes. Como lo hacen esas piedras. 

Cada piedra es un VHQQC (Viejo Hábito Que Quieres Cambiar – lo sé, las siglas no tienen gracia ninguna, pero me apetecía darle un poco de chispa al post jejeje) y  que lucha por seguir en tu vida. Tú quieres avanzar hacia tus objetivos (seguir en el camino), pero a tus viejos hábitos —esos que llevan tantos años contigo— no les gusta que los dejes así como así. Por eso se interponen en tu nuevo camino, para recordarte que ellos siguen ahí y que es mejor que des marcha atrás y regreses a tu zona cómoda, al camino que conoces y que ¡oh, sorpresa! te dirigirá a objetivos ya conocidos, con los mismos resultados de siempre.

Mucha gente, ante esas piedras, piensa «otro propósito que no empiezo», «no vale la pena proponerse X, ya han pasado 15 días desde que empezó el año y no he hecho nada…», y por eso, vuelven atrás, a la casilla de salida. Por eso, seguimos sin practicar deporte a diario; seguimos fumando; seguimos postergando la dieta; seguimos sin aprender inglés; la llamada importante de trabajo; etc, etc.  

La mente, las piedras, han vuelto a engañarte. La mente es muy lista. La mente no quiere cambiar, porque cambiar implica esforzarse, trabajar más y la mente quiere una vida cómoda, como lo es seguir las mismas rutas y así ponerse en modo piloto automático.  

Con esta metáfora de las piedras en el camino, me gustaría que comprendieras que aunque no hayas empezado con tus propósitos el día 1 o el día 2/5/10/… de enero, la solución no es reducirlo todo a «otro propósito no cumplido, así me quedo». 

  • Puedes avanzar en el camino, simplemente sorteando esas piedras, dejándolas atrás. «De acuerdo, no dejé de fumar el día 1, pero puedo dejarlo hoy mismo». Y en lugar de empezar tus propósitos día 1, los empiezas el día 9.
  • Puedes volver atrás y aprovechar el regreso a la casilla de salida y reflexionar sobre por qué no ha funcionado el plan. ¿Qué ha faltado?, ¿qué necesitas para pasar a la acción?, ¿qué te sobra?, ¿qué puede ayudarte a ponerte en marcha de nuevo y avanzar? Puede ser un buen momento para pasar de un plan A a un plan B o C. Puede ser un buen momento para reajustar ese plan a uno más sencillo y ajustado a tu realidad, y además, evaluar cuál es tu grado de compromiso con ese objetivo: ¿realmente quiero hacerlo?, ¿para qué quiero hacerlo?; si imagino que llevo un mes cumpliéndolo, ¿cómo me sentiré? Trata de responder a estas preguntas en tu cuaderno y te orientarán hacia una nueva ruta/solución. A veces, volver atrás y tomar perspectiva, es el mejor modo de reiniciar una ruta. 

Cambiar los hábitos no es tan fácil como se dice; pero tampoco tan difícil como la mente pretende hacernos creer.   

Como siempre, estas palabras no pretenden cambiarte la vida así, sin más, ni transformarte en una persona 200% productiva y que cumple sus objetivos sí o sí y nunca más vuelve a postergar planes. Mis palabras pretenden, humildemente, romper tus esquemas mentales abriendo un espacio para la reflexión. Para que cuando encuentres “piedras”, lo enfoques con distintas perspectivas y te preguntes: ¿cuál es mi siguiente paso? Avanzar, retroceder, saltar, reorientar mis pasos, reevaluar mi plan/mis propósitos, reevaluar mi compromiso, etc. 

Y para finalizar, tan solo recordarte que tú no eres un propósito no cumplido. No te reduzcas a eso. 

Buen camino y buena escritura,

 

*Imágenes propiedad de ©Pilar Llompart. 

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