Cerrando el 2019

Último día del año, de la década.

¿Cuántas veces en este último mes te han recordado —incluso en este mismo blog— que termina una década?

En estos días es frecuente escuchar/hablar de propósitos, objetivos, promesas, reflexiones, juramentos a uno/a mismo/a de que el 2020 será el año definitivo en el que al fin lograrás/conseguirás/dejarás/te pondrás a ello con… Todo esto puede ser abrumador para algunas personas, porque no todo el mundo afronta con las mismas ganas el fin de año, ni la Navidad, ni enero. Y no a todo el mundo le gusta sentarse a reflexionar sobre lo que ha sido el año/década que se va porque hacerlo puede causar dolor, tristeza, desesperanza o incomodidad y además, requiere de dos ingredientes muy importantes: 

  • Tiempo: tiempo para encontrar un momento a solas contigo para llevar a cabo esa reflexión, para conectar contigo, para revisar lo que ha sucedido desde enero a diciembre y con los ritmos tan apresurados, demandantes de la vida, honestamente, es muy difícil encontrar este “tiempo”. No digo imposible, digo difícil y por eso, mucha gente, se decanta por no hacerlo. 
  • Reflexión profunda: mirar hacia adentro, recordar, traer al presente todo un año, analizar, evaluar, seleccionar, pros y contras… En suma, una tarea algo compleja que no puede hacerse así, sin más. No digo imposible, digo compleja.

Por eso, cerrar un año y comenzar otro puede ser tan ilusionante como una fuente de ansiedad. Porque cada uno ha tenido su 2019 y su década y por eso mismo, cada uno merece cerrarlo como quiera/pueda.  No somos los mismos que éramos en 2010, nuestra vida tampoco lo es, ni la sociedad, ni nuestro entorno… Así que siempre hay que tener en cuenta que observamos el pasado desde nuestra mirada presente. Y eso es un matiz muy importante a tener en cuenta para no hacer juicios demasiado duros hacia nosotros o las decisiones que tomamos.   

Aún así, hay algo innegable: la energía orientada a la acción, a las energías renovadas que regala el día 1 de enero. Es el día en el que todo comienza, en el que todas las posibilidades del mundo se abren ante ti, la lista de deseos para el año nuevo son inmensas y hablan mucho de ti, sobre todo si dejas volar la imaginación y lo que dicta tu corazón. 

Aquí te dejo 2 sencillas sugerencias para afrontar el año nuevo: 

Mantén lo que sí funciona

A veces no se trata de acumular nuevos retos o de escribir una larga lista de propósitos, sino de seguir poniendo en práctica aquellas acciones que sí han funcionado a lo largo del año. Mantener lo que hace que el tiempo se pase volando, que te haga sonreir o que te haga sentir bien contigo mismo/a solo por el hecho de hacerlo: cantar, bailar, decorar la casa, cocinar, escribir, dibujar, cuidar de tus plantas, organizar encuentros con personas que te hacen sentir bien, asistir a conferencias, exposiciones, conciertos de música en directo, excursiones, cursos de desarrollo personal…

Metas basándote en los valores que quieres cultivar

Aquí mi otra propuesta: En el cuaderno de Diciembre te propuse enfocar los propósitos del año nuevo cultivando 5 valores importantes para ti a través de 5 acciones orientadas a “trabajar” esos valores (una acción por cada valor). Por ejemplo: si uno de los valores que quiero cultivar es el de la familia, llevaré a cabo acciones orientadas a organizar actividades en familia/ encuentros/ viajes/ dedicarles tiempo, etc. Otro ejemplo: si uno de los valores que quiero cultivar es el del desarrollo personal, llevaré a cabo acciones orientadas a participar en talleres que me permitan ese desarrollo/ leeré mínimo 5 libros al año sobre desarrollo personal/asistiré a conferencias/dedicaré 2 horas semanales a mirar videos en youtube sobre el tema, etc.

Por último, si este 2020 has decidido hacer del cuidado y el conocimiento de ti mismo una prioridad, la escritura personal puede ser un buen primer paso. No tiene por qué ser necesariamente con Escritura de interior, puedes probar con libros de escritura expresiva o creativa (si me escribes un mensaje privado, puede pasarte algunas recomendaciones); talleres on-line o talleres presenciales en la ciudad en la que vives. 

Sé que que no tener tiempo es una de las mayores «excusas-razones por las que no lo puedo hacer» que tiene la gente. Y en parte es verdad. Es cierto que no tienes tiempo para dedicártelo exclusivamente a ti; pero porque tal vez lo estés dedicando a cosas menos importantes que tú. Así que yo te pregunto, como quien no quiere la cosa: ¿no va siendo hora de cambiar el orden de prioridades y priorizarte a ti y no a esos pequeños ladrones de tiempo: redes sociales, series en tv, loqueseaqueterobaeltiempo…? 

Desde Escritura de interior os deseo una feliz entrada al 2020.

Seguiremos leyéndonos y compartiendo escrituras y experiencias por aquí.

Buen camino, buena cierre de año y entrada al 2020 y buena escritura,

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