HONRAR EL FIN

HONRAR LOS FINALES

El pasado 30 de junio puse fin a la escritura de El Nido, mi novella (con 2 eles, una novela corta). Lo más común estos días es anunciar la publicación de libro pero no sería yo sin mis pequeños actos revolucionarios.

El Nido nació el verano de 2016 en forma de cuento. Lo presenté a un concurso literario, por aquello de aventurarme a vivir la experiencia. No ganó. Pero yo estaba tan contenta con él que creí que merecía crecer. 

Y creció y creció…

En 3 años, ese cuento y yo hemos cambiado. Él ha tenido 11 revisiones: ha cambiado de lengua; ha engrosado y perdido páginas; han aparecido nuevos personajes y también se han ido otros…

También hubo momentos de drama y terror:
·Se borraron de golpe 84 páginas. Logré recuperarlas. Pero a mi cuerpo el susto le duró un día más.
·Hace 8 meses el terabyte en el que guardaba sus copias y todo lo que llevo escribiendo en los últimos años, se estropeó: murió. Por suerte tenía una copia guardada en google drive.
De eso aprendí que lo más importante no lo había perdido: mi capacidad de creación. Y tiré palante. ¿Qué otra cosa podía hacer?


En 3 años me alejé y acerqué muchas veces. A veces me podía la ansiedad por terminar y otras, sentía una profunda apatía que en realidad enmascaraba que lo escrito sacaba mucho dolor de mi interior. Otras muchas sentía que no quería acabarlo, me sentía muy cómoda viviendo en el nido de ese cuento. Pero había que terminarlo.

Toda historia necesita un fin para que sea posible que otras empiecen.

En estos 3 años también he escrito 11 cuentos y 16 relatos. Y he empezado 3 novelas que también empiezan a reclamar su evolución y FIN.

El Nido es una novela familiar. Habla de la memoria, del olvido, de la familia, de saber soltar, y de los instantes que marcan una vida y un hogar. No es un drama, tampoco comedia. No es autobiográfica, pero inevitablemente hay mucho de mí en ella. Es realismo mágico y todo lo que he querido que sea desde la libertad creativa.

Ahora toca reflexionar sobre si me lanzo a publicarla o no. La publicación nunca ha sido mi objetivo, yo lo único que he querido siempre es vivir escribiendo no vivir de la escritura. Porque lo hago desde niña y me siento viva y más yo misma que con otra cosa en el mundo. Por eso, la auténtica satisfacción es haberle dado un cierre a un cuento que me escribí a mí misma.

Con estas líneas aquí publicadas tan solo quería ponerle un FIN simbólico, reivindicar los cierres, los que liberan y te hacen sentir viva para seguir caminando.

*Imágenes propiedad de Pilar LLompart. No se autoriza reproducción sin permiso. 

Deja un comentario