Recuperar

“Hoy durante un paseo matutino muy temprano, he recuperado un juego de mi infancia: limpiar la escarcha de la hierba.

He tocado las hojas acartonadas, húmedas y frías que, al entrar en contacto con la yema de mis dedos, se han convertido en agua. Agua que da vida a mi piel. En mi boca se ha dibujado una sonrisa traviesa, infantil. He reconocido esa sonrisa. La sonrisa de una niña que sentía curiosidad por explorar todo su mundo, que le apetecía hacer algo y lo hacía como “jugar a limpiar las hojas escarchadas”. Un juego sin lógica porque es un juego nacido del corazón; pero que te hace sonreír y vibrar de alegría. “¡Ha nevado!” solía exclamar por las mañanas cuando me asomaba a la ventana y veía todo el suelo pintado de blanco. “No es nieve. Es hielo…“, me decía mamá. Y yo salía corriendo al jardín porque no la creía, porque quería creer que era nieve. Entonces me encontraba con la escarcha. Pero eso ya me daba igual. Me agachaba y la acariciaba… Así cada invierno de mi infancia. 

También, en este paseo de hoy, he visto bastantes petirrojos (ropits). Redondos, colorados, de pasos pequeños y precisos. Me he quedado embobada viendo a uno jugar con las flores de un almendro. De pronto, es como si viera la hierba escarchada y petirrojos bailarines… por primera vez.

Qué bonito es el invierno.

Qué riqueza es recuperar juegos infantiles.

Qué fortuna la de quien no pierde el contacto con la naturaleza. 

 

Escrito en mi diario: 13 de febrero de 2019.

©Pilar LLompart

 

 

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