Diamantes y lápices

¿Qué tienen que ver los diamantes y los lápices? 

Poca gente sabe que los átomos que conforman el diamante son los mismos que conforman el grafito: átomos de carbono. Lo que los hace distintos es la estructura que adoptan los pequeños átomos. Así que podríamos decir, a un nivel muy básico, que el diamante y el grafito del lápiz que usamos, son casi lo mismo (pero no del todo).

Me divierte pensar que, de algún modo, al escribir a lápiz estamos escribiendo con un potencial diamante.

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Pero, vayamos más allá, esos dos objetos tan antagónicos siguen teniendo más aspectos en común.

Dicen que un diamante es para siempre (aunque tal vez algún experto/a en Química nos diría que en sentido estricto, eso no es así) y también lo dicen de las palabras escritas “lo escrito, queda”.

El diamante se genera en el interior, muy interior, de la tierra y es solo a través de las presiones volcánicas que son expulsados al exterior. Lo que escribimos también nace en nuestro interior, ya sea a través de ideas, recuerdos o emociones, y volcarlo sobre el papel unas veces necesita de un trabajo interior muy profundo y en otras, explotamos y soltamos lo que necesitamos decir casi de manera automática.

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El propio nombre del diamante proviene del griego [ ἀδάμας (adámas) ] y significa inalterable. Por el contrario, cuando escribimos estamos ejercitando un “aquí y ahora”. Cada palabra nos da una fotografía del momento presente. Tal vez dentro de una hora, no elegiríamos esa palabra ni tampoco lo hubiéramos hecho dos días antes. Por eso es sano revisitar algunos escritos que hicimos en el pasado (ese diario en el que vuelcas mucho de ti, el ejercicio de escritura que hiciste en aquel taller hace tiempo y que guardas en una carpeta semiescondida en tu casa; y si me apuras algunos tweets/publicaciones instagram o facebook…). Cada fragmento nos informa sobre quiénes somos ahora, sobre quiénes fuimos en el pasado y sobre quiénes queremos llegar a ser.

También me gusta pensar que de un objeto tan simple como la mina de un lápiz, surgen diamantes en forma de textos. Palabras/ gemas preciosas, inalterables, que embellecen, que nos dan fuerza, que brillan, que se defienden, que construyen otras palabras bellas.

Estos son algunas de mis reflexiones sobre el grafito; pero estoy segura de que tus neuronas han ido pensando más ideas a raíz de mis líneas. Y ahora, ¿te animas a seguir estableciendo “parecidos razonables” entre dos objetos aparentemente distintos?

Una pluma (de ave) y una manzana / Un jersey y un neumático / Una moneda y un océano…

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