Remedios literarios I

“No es necesario tener un gurú ni un consejero para crecer. Los maestros se presentan en todas las formas y con toda clase de disfraces. Los niños, los enfermos terminales, una mujer de limpieza. Todas las teorías y toda la ciencia del mundo no pueden ayudar a nadie tanto como un ser humano que no teme abrir su corazón a otro.”

La rueda de la vida, Elisabeth Kübler-Ross

Elisabeth Kübler-Ross fue una psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, una de las mayores expertas mundiales en la muerte, personas moribundas y los cuidados paliativos. Fue pionera en estudiar las emociones de las personas que saben que van a morir y en proponer unidades de cuidados paliativos en hospitales.

Os recomiendo la lectura de La rueda de la vida, autobiografía de la doctora Kübler-Ross escrita poco tiempo antes de morir y en el que nos regala una mirada al camino que recorrió a lo largo de su vida para convertirse en toda una referencia en el campo de los cuidados paliativos. Para Elisabeth, su maestra inesperada fue una limpiadora negra en el hospital quien le dio “la clave” para abordar un tratamiento más humano a las personas en fase terminal. “Ellos están tan asustados…Entonces, yo les tomo de la mano y les digo que estén tranquilos, que no están solos, que no es tan terrible.” Esta limpiado terminó convirtiéndose en primera ayudante de la doctora Kübler-Ross.

¿Qué maestros a lo largo de tu vida te han mostrado el camino a enseñanzas/sabidurías que nunca has olvidado?

 

Puede que no hayan sido personas. Tal vez fue un viaje o simplemente observar por un instante la naturaleza (el ir y venir de las olas, cómo se sostiene un pajarillo en una finísima rama, ver llover…); la letra de una canción que suena en el momento adecuado; tal vez fue un error; tal vez la enseñanza vino con fuerza y dolor; una conversación en una película; un viaje; sufrir una ruptura o pérdida de un ser querido; ver cómo resuelven los niños un conflicto; el silencio…

Tantos y tantos maestros…

Tantas y tantas pequeñas sabidurías escondidas a nuestro alrededor…

 

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