¿Qué etiquetas te definen?

No descubro nada nuevo si digo que las etiquetas se han apoderado de las redes sociales y también de nuestras vidas y de nuestras otras redes más personales (familia, amigos, trabajo). A veces tengo la sensación de que el futuro ha tomado un camino en el que cada persona tiene que ser experto en marketing de sí misma. Antes promocionabas tus servicios profesionales, y ahora parece que sí o sí debes promocionar tu estilo de vida o tu manera de ver el mundo.

Hashtags que nos obligan a convertir nuestras experiencias, mensajes, vidas en conceptos. Hashtags que nos empujan a visibilizarnos para el resto del mundo porque así conseguimos más visitas a nuestro perfil, más likes, más repercusión… Y además, más ansiedad, más presión, más inseguridad. Todo tiene sus pros y sus contras y encontrar el equilibrio es toda una revolución. 

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Etiquetas: Jaulas mentales

Pero lo de las etiquetas no es nuevo. Llevamos usándolas hace mucho, incluso mucho antes del uso de móviles y de RRSS (redes sociales). Antes lo hacíamos apodando o etiquetando a ese compañero de clase (gafotas, mole, empollón, etc); luego nos etiquetaba nuestra familia “la mayor”, “el pequeño”, “la niñita de sus ojos”, “el vago”… Después, la vida trajo otras etiquetas “rebelde”, “becario”, “guapo”, “fea”, “licenciada”, “hipotecada”, “divorciada”, “madre”, “sin estudios”, “en paro”, “emprendedor”, “soltero de oro”, “Peter Pan adulto”, “curvys”, “millennial”, “feminazi”, “ni-ni”, “youtuber”, “single” y un montón más.

 

 

Y volvemos al principio. Esas etiquetas ¿nos facilitan la vida o nos aprisionan?

Olvidamos fácilmente que somos nuestras actitudes y nuestros valores, nuestras experiencias, nuestros sueños, nuestras decisiones, nuestros recuerdos.

Y ahora una pregunta interesante: ¿cómo nos hace sentir cada una de esas etiquetas? Venga, dejemos espacio a las emociones para que expresen todo lo que tienen que decir respecto a las etiquetas. Por supuesto que no es un problema etiquetarse o ser etiquetado. El problema sucede cuando esa etiqueta no es coherente con tu realidad o cuando te produce malestar.

EJERCICIO PRÁCTICO

Para finalizar, quiero proponerte un ejercicio para reflexionar sobre las etiquetas y la identidad. Para ello, toma tu libreta, tu boli o pluma y anota las respuestas que estas preguntas te sugieran.

  • ¿Recuerdas alguna etiqueta durante tu infancia?, ¿qué emociones te despierta recordarla?, ¿te identificas con esa etiqueta?, ¿qué etiqueta le pondrías ahora a aquel niño o niña que fuiste?
  • ¿Qué etiquetas te definen hoy en día a ojos de los demás (puedes basarte en opiniones de tu familia, pareja, amigos?, ¿te reconoces en esas etiquetas?
  • ¿Te etiqueta hoy lo que te etiquetaba hace diez años? ¿Y hace uno? ¿Crees que te etiquetarás igual en tres años?
  • ¿Existe coherencia entre lo que te define ante la sociedad y cómo te defines tú?
  • ¿Te sientes atrapada en alguna etiqueta?

 

Deja reposar lo escrito un día o dos y después, vuelve a leerlo. ¿Cambiarías algunas respuestas?; al leer tus respuestas, ¿cómo ha reaccionado tu cuerpo?, ¿te reconoces en las respuestas?

Este ejercicio puede ser útil para conocerse más y detectar creencias limitantes sobre nosotros en las que podemos trabajar. Tu vida, tu experiencia son tu fuente de autoconocimiento.

 

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